Voyager 2: la histórica sonda de la NASA que llegó al espacio interestelar tras explorar los cuatro planetas gigantes

Actualidad15 de octubre de 2026 Redacción I24

La sonda Voyager 2 de la NASA continúa su viaje por el espacio interestelar, casi cinco décadas después de su lanzamiento, y permanece como una de las misiones más importantes de la historia de la exploración espacial. Lanzada el 20 de agosto de 1977, fue la primera nave espacial en sobrevolar Urano y Neptuno y la única que estudió de cerca los cuatro planetas gigantes del sistema solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

El 10 de diciembre de 2018, Voyager 2 se convirtió en el segundo objeto fabricado por el ser humano en ingresar al espacio interestelar, después de su nave gemela, Voyager 1. Este sector se encuentra más allá de la heliopausa, el límite de la región dominada por el viento solar y los campos magnéticos provenientes del Sol. Desde allí, la sonda continúa aportando información científica sobre un entorno que ninguna otra nave había explorado directamente de la misma manera.

Durante su recorrido por el sistema solar exterior, Voyager 2 realizó descubrimientos fundamentales. En Júpiter, registró cambios en la Gran Mancha Roja y obtuvo imágenes detalladas de sus lunas y anillos. En Saturno, estudió la estructura de sus anillos y observó distintas lunas del planeta. Sin embargo, sus aportes más singulares llegaron con los sobrevuelos de Urano, en enero de 1986, y Neptuno, en agosto de 1989.

En Urano, la nave descubrió diez lunas y dos anillos que hasta entonces eran desconocidos, además de detectar un campo magnético con una orientación inusual. Tres años después, durante su encuentro con Neptuno, identificó seis nuevos satélites y cuatro anillos, y registró vientos que alcanzaban velocidades cercanas a los 1.100 kilómetros por hora. También obtuvo imágenes de la Gran Mancha Oscura, una enorme estructura atmosférica, y de Tritón, la mayor luna del planeta, donde observó indicios de actividad relacionada con géiseres de nitrógeno.

Tras completar su recorrido por los cuatro planetas gigantes, la NASA extendió la misión para estudiar los límites del entorno solar y el espacio interestelar. La nave está equipada con generadores termoeléctricos de radioisótopos que transforman el calor producido por la desintegración del plutonio en electricidad. Debido al desgaste y a la disminución gradual de su suministro energético, los ingenieros deben administrar cuidadosamente la energía disponible y priorizar los instrumentos científicos que pueden continuar funcionando.

Además de sus instrumentos, Voyager 2 transporta uno de los mensajes más simbólicos enviados al espacio: el Disco de Oro, diseñado para representar la diversidad de la vida y la cultura de la Tierra. El contenido fue seleccionado por un comité encabezado por el astrónomo Carl Sagan e incluye sonidos, música, imágenes y saludos en distintos idiomas, concebidos como una posible presentación de la humanidad ante una civilización extraterrestre.

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