Rescatan casi 200 variedades criollas de tomate para recuperar el sabor tradicional argentino

Ciencia y tecnología 16 de septiembre de 2026 Redacción I24

Un equipo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), el CONICET y el Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires logró recuperar y multiplicar cerca de 200 variedades criollas de tomate que habían sido recolectadas en distintas regiones de la Argentina durante el siglo XX y que actualmente se encontraban conservadas en bancos de germoplasma de Estados Unidos y Europa.

El proyecto surgió a partir de la pérdida de características vinculadas al sabor, aroma y otras propiedades sensoriales del tomate comercial. Según los especialistas, durante décadas el mejoramiento genético estuvo principalmente orientado a obtener frutos de mayor rendimiento, firmeza, tamaño y resistencia al transporte y a la conservación, mientras que los atributos organolépticos quedaron relegados.

Fernando Carrari, investigador del CONICET y docente de Genética en la FAUBA, explicó que la modernización de la horticultura produjo una reducción de la diversidad disponible en el mercado. Ante la desaparición de muchas variedades criollas de los circuitos productivos y de los bancos de germoplasma argentinos, los investigadores recurrieron a colecciones internacionales y localizaron materiales recolectados en el país entre 1920 y la década de 1980.

Las semillas fueron repatriadas luego de atravesar los trámites correspondientes y posteriormente sembradas en campos experimentales de la FAUBA. Allí se evaluaron su capacidad de germinación, adaptación a las condiciones locales y comportamiento agronómico. El proceso también permitió avanzar en la creación de un banco de germoplasma universitario destinado a conservar materiales de interés para la producción.

Una vez multiplicadas las plantas, los investigadores realizaron paneles de degustación para determinar cuáles presentaban las características más valoradas por los consumidores. En algunas jornadas participaron cerca de 700 personas, que evaluaron aspectos como el dulzor, la acidez y la complejidad aromática. Paralelamente, las variedades fueron probadas en parcelas productivas de la Estación Experimental Gorina y en establecimientos de pequeños productores.

El proyecto también incorporó a huerteros urbanos y productores familiares mediante redes de intercambio de semillas, entre ellas Bioleft. De esta manera, la investigación busca no solo conservar la diversidad genética recuperada, sino también evaluar su comportamiento en distintas condiciones de cultivo y favorecer la circulación de estas variedades. El objetivo final es que algunos de estos tomates criollos puedan volver a formar parte de la producción y recuperar en la mesa argentina sabores y aromas que habían quedado relegados.

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