


El exigente entrenamiento de los futuros astronautas de la NASA rumbo a la Luna y Marte
Ciencia y tecnología 16 de septiembre de 2026 I24Diez candidatos atraviesan un programa de formación de casi dos años que combina vuelos de alta exigencia, prácticas de supervivencia, geología, simulaciones espaciales y preparación para situaciones de emergencia. La meta es prepararlos para futuras misiones en la órbita terrestre, la Luna y, eventualmente, Marte.
La NASA avanza con la formación de una nueva generación de astronautas que podría participar en las próximas etapas de la exploración espacial. Diez candidatos atraviesan actualmente un programa de entrenamiento de casi dos años en el Centro Espacial Johnson, en Houston, que incluye desde vuelos en aeronaves de gran altitud hasta ejercicios de supervivencia y prácticas de geología.
El objetivo es que los integrantes de esta promoción estén preparados para operar en distintos escenarios de riesgo y puedan formar parte de futuras misiones a la órbita terrestre baja, la superficie lunar y, más adelante, Marte. Si el cronograma previsto se mantiene, los candidatos finalizarán su preparación en 2027 y pasarán a integrar el cuerpo activo de astronautas de la NASA.
Geología y exploración lunar
Una parte importante de la formación está relacionada con la posibilidad de participar en futuras misiones del programa Artemis. Por ese motivo, los candidatos reciben entrenamiento específico en geología, observación del terreno y recolección de muestras.
En mayo, el grupo realizó prácticas en el Monumento Nacional Río Grande del Norte, en Nuevo México. Posteriormente, varios integrantes viajaron a Islandia junto con astronautas y equipos de apoyo de Artemis para entrenarse en navegación, identificación de características geológicas, toma de muestras y coordinación de equipos.
Estas actividades buscan reproducir, en ambientes terrestres, algunas de las tareas que podrían realizarse durante futuras expediciones sobre la superficie lunar.
Vuelos y simulaciones de condiciones extrema
La preparación también incluye entrenamiento aéreo. Los candidatos comenzaron a utilizar los aviones T-38 supersónicos de la NASA y participaron en vuelos a bordo de los WB-57, aeronaves capaces de operar a gran altitud.
La actividad permite desarrollar habilidades de pilotaje y, al mismo tiempo, trabajar aspectos como la coordinación, la adaptación y la toma de decisiones frente a situaciones de riesgo.
Otro de los ejercicios se realiza dentro de las cámaras de altitud del Centro Espacial Johnson. Estas instalaciones permiten reproducir condiciones de presión que van desde las existentes al nivel del mar hasta ambientes cercanos al vacío. Los candidatos utilizan trajes y cascos de vuelo y practican procedimientos de seguridad ante posibles emergencias.
Supervivencia y entrenamiento bajo el agua
La preparación contempla además situaciones excepcionales, como un eventual aterrizaje de emergencia en una zona remota.
Para ello, los futuros astronautas realizan ejercicios acuáticos en el Laboratorio de Flotabilidad Neutra, conocido como NBL. El entrenamiento permite recrear escenarios relacionados con operaciones espaciales y desarrollar capacidades de trabajo en equipo y toma de decisiones.
El programa incluye también prácticas de caminatas espaciales, operación de sistemas de naves tripuladas, mantenimiento y reparación de vehículos espaciales, además de procedimientos destinados a responder ante emergencias.
Un paso previo a las futuras misiones a Marte
La formación no se limita a las habilidades técnicas. Los candidatos también reciben capacitación intercultural, pensada para futuras misiones que podrían involucrar equipos de diferentes países y continentes.
Una vez graduados, los integrantes de la promoción podrían ser asignados a investigaciones en la Estación Espacial Internacional o a misiones lunares. Esa experiencia serviría como parte del camino hacia objetivos de mayor alcance, entre ellos las futuras expediciones tripuladas a Marte.
La NASA busca así que esta nueva generación llegue a las próximas etapas de la exploración espacial con experiencia científica, preparación operativa y capacidad para desenvolverse en ambientes extremos y de alta complejidad.





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