


La NASA monitorea El Niño desde el espacio para mejorar el pronóstico de huracanes
Ciencia y tecnología 10 de septiembre de 2026 I24La NASA, en colaboración con organismos científicos de Estados Unidos y Europa, intensificó el monitoreo del fenómeno de El Niño mediante satélites con el objetivo de mejorar la capacidad de anticipar la evolución y la intensidad de los huracanes.
La misión Copernicus Sentinel-6/Jason-CS cuenta con los satélites Sentinel-6 Michael Freilich y Sentinel-6B, que recorren prácticamente la misma órbita con apenas 30 segundos de diferencia. Esta particular configuración permite obtener mediciones casi simultáneas de las condiciones del océano.
Los satélites registran variables como la altura del nivel del mar, las olas y el viento sobre la superficie oceánica. Estos datos permiten a los científicos determinar dónde se concentra una mayor cantidad de calor en el océano, un factor fundamental para conocer cuánta energía puede alimentar a una tormenta tropical.
El fenómeno de El Niño provoca un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico y modifica la distribución del calor oceánico, además de alterar los patrones de lluvias, tormentas y circulación atmosférica en distintas regiones del planeta.
Durante estos episodios, parte del calor acumulado en el Pacífico occidental se desplaza hacia el este, en dirección a Sudamérica. Esta modificación de las condiciones oceánicas puede cambiar también las zonas donde los sistemas tropicales tienen posibilidades de fortalecerse.
Josh Willis, científico del proyecto Sentinel-6B en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, señaló que el actual episodio de El Niño comenzó de manera tardía y que alcanzó una intensidad que los especialistas comparan con algunos de los eventos más importantes registrados en las últimas décadas.
Uno de los principales desafíos para los meteorólogos es anticipar aquellos casos en los que una tormenta tropical se intensifica rápidamente y se transforma en un huracán de gran potencia poco antes de alcanzar la costa.
Según los especialistas citados en el informe, los cambios más importantes pueden producirse durante las últimas 48 horas antes del impacto. Por eso, disponer de información actualizada sobre la temperatura y el contenido de calor del océano resulta fundamental para mejorar los pronósticos.
Desde julio, el Sentinel-6B comenzó a proporcionar datos de baja latencia para los equipos científicos. Aunque la información todavía se encuentra en proceso de integración completa a los modelos de investigación, se espera que contribuya a reforzar las herramientas utilizadas para el seguimiento de los huracanes.
Las mediciones satelitales también son incorporadas a sistemas que permiten estimar el contenido de calor oceánico. Con estos datos, los organismos meteorológicos pueden mejorar la evaluación de la evolución de las tormentas y brindar información más precisa para la toma de decisiones.
El objetivo final es ganar tiempo frente a fenómenos que pueden cambiar rápidamente de intensidad y permitir que las autoridades puedan anticipar evacuaciones, despliegues de emergencia y distribución de recursos antes de que un huracán alcance las zonas costeras.


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