Una supercomputadora viajará a la Luna para probar inteligencia artificial

Ciencia y tecnología 27 de octubre de 2026 I24

El sistema Spaceborne Computer-4 será transportado por el rover FLIP en una misión prevista para fines de 2026. El objetivo es comprobar si la computación de alto rendimiento y la inteligencia artificial pueden funcionar en condiciones extremas y procesar información directamente en la superficie lunar.

La exploración espacial sumará un nuevo avance tecnológico con el envío de una computadora de alto rendimiento a la Luna, diseñada para ejecutar aplicaciones de inteligencia artificial (IA), analizar datos y colaborar en tareas de navegación y reconocimiento del terreno.

El equipo, denominado Spaceborne Computer-4, fue desarrollado por Hewlett Packard Enterprise (HPE) y viajará a bordo del rover FLIP, un vehículo lunar no tripulado de la empresa Astrolab. El lanzamiento está previsto para fines de 2026, como parte de la misión Griffin-1, que llevará distintos equipos científicos y tecnológicos a la región del polo sur lunar.

La iniciativa busca demostrar que los sistemas informáticos avanzados pueden operar fuera de la Tierra y soportar las condiciones ambientales extremas que caracterizan a la superficie de nuestro satélite natural.

A diferencia de los equipos convencionales, el Spaceborne Computer-4 fue diseñado para funcionar en el espacio. Cuenta con una unidad central de procesamiento (CPU) de bajo consumo, una unidad de procesamiento gráfico (GPU) y almacenamiento de estado sólido.

El sistema estará integrado al rover FLIP, desde donde recibirá energía de sus baterías y paneles solares, además de utilizar el sistema de refrigeración del vehículo para controlar la temperatura de sus componentes.

Uno de los principales desafíos será mantener su funcionamiento frente a las grandes variaciones térmicas y los prolongados períodos sin luz solar. En la región lunar donde se desarrollará la misión, las noches pueden extenderse durante más de 150 horas.

Por ese motivo, el experimento no solo evaluará la capacidad de procesamiento del equipo, sino también su confiabilidad en un entorno donde el suministro energético y las comunicaciones representan importantes dificultades.

Durante la misión, la computadora pondrá a prueba diferentes aplicaciones destinadas a facilitar la exploración lunar. Entre ellas se encuentran el análisis de imágenes, la elaboración de mapas, la navegación y la identificación de características del terreno.

También se realizarán pruebas con modelos de lenguaje de gran tamaño, conocidos como LLM, que permitirán analizar información y facilitar la búsqueda e interpretación de documentos almacenados a bordo.

Otro de los objetivos será procesar datos obtenidos mediante tecnología LiDAR, que utiliza pulsos de luz para medir distancias y construir representaciones del entorno. Esta herramienta puede contribuir a la cartografía, la evaluación de superficies y la planificación de futuras infraestructuras lunares.

La misión también contempla experimentos de inteligencia artificial impulsados por la NASA y otras organizaciones participantes, con el propósito de evaluar nuevas formas de procesar información científica y detectar posibles anomalías.

Uno de los mayores obstáculos de las misiones espaciales es la dependencia de las comunicaciones con la Tierra. La transmisión de grandes volúmenes de información puede requerir tiempo y recursos, lo que limita la rapidez con la que se pueden analizar los datos obtenidos.

La computadora permitirá probar el denominado edge computing, un sistema que procesa la información directamente en el lugar donde se genera, sin depender constantemente de centros informáticos terrestres.

Esta capacidad podría facilitar decisiones más rápidas durante los desplazamientos del rover, mejorar el análisis del terreno y reducir la necesidad de transmitir todos los datos sin procesar a nuestro planeta.

La misión Griffin-1 forma parte de los esfuerzos para desarrollar tecnologías que permitan ampliar la presencia robótica y humana en la Luna. El rover FLIP servirá como plataforma de pruebas para sistemas que podrían utilizarse en futuros vehículos de exploración.

El proyecto también busca sentar las bases para operaciones más autónomas, capaces de continuar durante períodos prolongados sin intervención directa de astronautas.

Si los ensayos resultan satisfactorios, la experiencia podría contribuir al desarrollo de sistemas informáticos más resistentes y eficientes para futuras misiones espaciales, en las que la inteligencia artificial y el procesamiento de datos en tiempo real tendrán un papel cada vez más importante.

De esta manera, el objetivo no será únicamente llevar una computadora potente a la Luna, sino demostrar que estas tecnologías pueden funcionar de manera confiable en uno de los entornos más exigentes para la exploración humana.

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