Misteriosas figuras rojas en una cueva de Sudáfrica desconciertan a los investigadores

Ciencia y tecnología 26 de octubre de 2026 I24

Un equipo de especialistas de Sudáfrica y el Reino Unido investiga unas extrañas figuras de pigmento rojo halladas en el refugio rocoso La Rochelle. Las marcas podrían haber sido realizadas con una técnica poco habitual de plantillas, aunque todavía se desconoce quién las creó, cuándo fueron pintadas y qué significado tenían.

Las misteriosas figuras fueron identificadas en el refugio rocoso La Rochelle, ubicado en las tierras altas de Mpumalanga, al este de Sudáfrica. El lugar conserva antiguas pinturas rupestres de figuras humanas y animales, entre ellos distintas especies de antílopes africanos.

Sin embargo, dos siluetas de pigmento rojo llamaron especialmente la atención de los investigadores David Pearce, especialista en arte rupestre, y Kiah Johnson, arqueólogo. A diferencia de las representaciones habituales de la zona, realizadas mediante trazos finos con pinceles o los dedos, estas imágenes parecen responder a un procedimiento diferente.

Los especialistas de las universidades de Witwatersrand y Cambridge plantean que las figuras pudieron haber sido creadas mediante una plantilla o molde, sobre el que se habría aplicado pigmento rojo para dejar marcada una silueta en la roca. De confirmarse, sería la primera evidencia conocida de esta técnica en el arte rupestre del sur de África.

La hipótesis sostiene que quienes realizaron las figuras pudieron fabricar moldes con materiales como cera de abejas, arcilla o madera. Luego habrían colocado esas formas contra la pared rocosa y soplado o salpicado pigmento alrededor de sus bordes.

Al retirar el molde, habría quedado una silueta delimitada por el pigmento, en lugar de una figura dibujada directamente sobre la piedra.

Aunque el estarcido es una técnica conocida en diferentes regiones del mundo, su posible utilización mediante plantillas diseñadas específicamente para representar estas formas resulta poco habitual. Por ese motivo, los investigadores todavía tienen dificultades para establecer comparaciones con otros hallazgos arqueológicos.

Una de las principales incógnitas es que el estudio no logró determinar la antigüedad exacta de las figuras ni identificar a la comunidad que las realizó. Tampoco se encontraron registros históricos o antecedentes etnográficos que permitan explicar directamente su origen.

El especialista David Pearce reconoció la incertidumbre que rodea al descubrimiento: no sabe quién creó las imágenes, cuándo lo hizo ni con qué propósito.

El refugio ya había sido documentado en 1995 y volvió a registrarse en 2020, pero la particularidad de estas marcas no había sido reconocida hasta ahora. El caso demuestra que incluso los sitios arqueológicos estudiados durante décadas pueden conservar elementos cuyo significado todavía permanece oculto.

Los investigadores también advierten que la falta de ejemplos similares no demuestra necesariamente que la técnica haya sido excepcional. Muchas pinturas rupestres se han deteriorado con el paso del tiempo por la exposición al sol, el viento y la lluvia.

Por otra parte, plantean que las plantillas podrían haberse utilizado también sobre el cuerpo, prendas de vestir u otras superficies que no lograron conservarse.

Mientras continúan las investigaciones, las figuras rojas de La Rochelle representan una nueva pista sobre la diversidad de técnicas artísticas empleadas por las antiguas comunidades de la región y mantienen abiertas preguntas fundamentales sobre sus autores y sus motivaciones.

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