Un chaleco probado por la NASA podría reducir hasta un 60% la radiación de las tormentas solares

Ciencia y tecnología 19 de agosto de 2026 I24

Un chaleco diseñado para proteger a los astronautas de la radiación espacial mostró resultados prometedores en una prueba realizada durante la misión Artemis I de la NASA. Según un nuevo estudio, la prenda podría reducir hasta un 60% la dosis de radiación durante una tormenta solar extrema.

El dispositivo, denominado AstroRad, fue evaluado durante el viaje de la cápsula Orion alrededor de la Luna en 2022. La prueba se realizó con dos maniquíes femeninos, llamados Zohar y Helga, que estaban equipados con miles de sensores para medir la exposición a la radiación.

Zohar utilizó el chaleco durante todo el recorrido, mientras que Helga viajó sin esa protección. La comparación permitió analizar cuánto podía disminuir la exposición en diferentes zonas del cuerpo.

El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, utilizó además los datos registrados por Orion para recrear escenarios de tormentas solares históricas. Los investigadores estimaron que el chaleco podría reducir aproximadamente un 60% la radiación ante un fenómeno similar al ocurrido en 1972 y cerca de un 40% frente a un evento comparable al de 1989.

La prenda fue diseñada especialmente para proteger órganos y tejidos considerados vulnerables a la radiación, como los pulmones, el estómago, la médula ósea, las mamas y los ovarios. Su objetivo no es que los astronautas la utilicen de manera permanente, sino que puedan recurrir a ella durante episodios de radiación solar particularmente intensos.

Una amenaza clave para volver a la Luna

La radiación espacial representa uno de los principales riesgos para las futuras misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre baja. A diferencia de la Tierra, los astronautas que viajan hacia la Luna quedan expuestos a niveles de radiación mucho mayores debido a que están más alejados de la protección proporcionada por el campo magnético y la atmósfera terrestre.

Durante Artemis I no se produjo una gran tormenta solar. Sin embargo, los científicos utilizaron las mediciones obtenidas durante el recorrido de Orion, incluso mientras atravesaba los cinturones de radiación de Van Allen, para simular qué habría ocurrido durante eventos extremos registrados en el pasado.

El episodio de 1972 es considerado especialmente relevante. La tormenta solar ocurrió entre las misiones Apolo 16 y Apolo 17, por lo que los astronautas no quedaron expuestos a sus efectos durante un viaje lunar.

El desafío será todavía mayor en las futuras misiones, ya que la NASA planea estadías lunares mucho más prolongadas que las realizadas durante el programa Apolo. Además, los viajes tripulados a Marte implicarían meses de exposición a las condiciones del espacio profundo.

Los investigadores trabajan ahora en una versión más liviana del AstroRad, con el objetivo de mantener su capacidad de protección y reducir su peso. También analizan la posibilidad de utilizar materiales y objetos que ya se encuentren dentro de las naves espaciales como barreras adicionales contra la radiación.

El experimento realizado con Zohar y Helga permitió obtener una gran cantidad de información sobre la exposición durante un viaje lunar y podría convertirse en un paso importante para desarrollar nuevas estrategias de protección para los astronautas que participen de las próximas misiones de exploración espacial.

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