
El terremoto que estremeció gran parte de Colombia tuvo su epicentro en las cercanías de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y se produjo a unos 103 kilómetros de profundidad. A pesar de no haber sido un sismo superficial, su elevada magnitud hizo que la energía liberada se sintiera con fuerza en diferentes regiones del país.
Según explicó el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el origen del movimiento está relacionado con un proceso de subducción, que se produce cuando la placa de Nazca se hunde por debajo de la placa Sudamericana en el Pacífico colombiano. La interacción entre ambas placas acumula y libera enormes cantidades de energía, provocando terremotos.
El organismo señaló que se trató del sismo más fuerte sentido en Colombia durante la última década. La profundidad no impidió que tuviera un impacto importante, ya que la magnitud fue suficientemente elevada como para que una gran cantidad de energía alcanzara la superficie.
Colombia se encuentra además en una zona de alta actividad sísmica, debido a la interacción de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe. Esta dinámica geológica está vinculada también con la formación de la Cordillera de los Andes y la actividad volcánica de la región.
El terremoto provocó daños en distintas zonas del oeste colombiano y fue percibido con intensidad en ciudades como Cali, Pereira y Manizales, mientras que en Bogotá y Medellín también se registraron movimientos y algunas grietas, aunque sin daños estructurales importantes.




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