México enfrenta una invasión de sargazo que deja playas vacías y un fuerte olor

Internacional09 de agosto de 2026 I24

El Caribe mexicano atraviesa una de sus temporadas más complicadas por la llegada masiva de sargazo, una macroalga que se acumula en enormes cantidades sobre las costas y transforma el paisaje de las paradisíacas playas de Quintana Roo.

En sectores de la Riviera Maya, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Tulum, las grandes concentraciones de algas forman verdaderas barreras frente a la costa. Cuando el sargazo comienza a descomponerse, genera un olor muy fuerte y desagradable, además de alterar el color y las condiciones del agua.

La situación llegó a tal punto que algunas playas registran una importante disminución de visitantes. El problema no solo afecta a quienes buscan disfrutar del mar, sino también a hoteles, restaurantes, comerciantes, pescadores y a toda la actividad turística de una de las principales regiones vacacionales de México.

El gobierno mexicano viene intentando contener el fenómeno desde hace años. La Secretaría de Marina opera embarcaciones especialmente diseñadas para recolectar las algas antes de que lleguen a la costa.

Actualmente, la Marina cuenta con 27 buques destinados a estas tareas, además de barreras instaladas en el mar y equipos que trabajan en la limpieza de las playas. La estrategia también incluye la recolección manual del sargazo que consigue alcanzar la costa.

Sin embargo, la magnitud del fenómeno hace que la tarea parezca interminable: mientras toneladas son retiradas de un sector, nuevas masas de algas continúan llegando impulsadas por las corrientes marinas.

La situación de este año es considerada excepcional. Según datos difundidos esta semana, las costas del Caribe mexicano llegaron a recibir hasta 27 veces más sargazo que el promedio histórico, con jornadas en las que pueden arribar hasta 9.000 toneladas por día.

En Quintana Roo, decenas de playas fueron clasificadas con niveles elevados o excesivos de presencia de sargazo. De las 140 playas monitoreadas, 56 aparecían en nivel rojo a comienzos de agosto.

El problema no es solamente estético. Cuando grandes cantidades de sargazo permanecen acumuladas y comienzan a descomponerse, consumen oxígeno y liberan gases como sulfuro de hidrógeno, responsable del característico olor a huevo podrido que puede sentirse en las zonas afectadas.

Además, la descomposición puede perjudicar a organismos marinos, pastos submarinos y otros componentes del ecosistema costero.

El sargazo comenzó a convertirse en un problema recurrente en las costas mexicanas alrededor de 2011, pero con el paso de los años los arribos masivos se volvieron cada vez más frecuentes.

Aunque estas algas cumplen una función ecológica importante cuando permanecen en mar abierto —son refugio y alimento para numerosas especies—, su acumulación extraordinaria cerca de las costas puede provocar consecuencias ambientales y económicas importantes.

Para México, el desafío es especialmente grande porque el Caribe representa uno de los principales motores del turismo internacional. La imagen de playas de arena blanca y aguas turquesas contrasta ahora con enormes acumulaciones de algas marrones y un olor que puede resultar insoportable.

La batalla, por ahora, parece no tener fin: barcos, barreras y trabajadores retiran toneladas todos los días, pero la llegada constante de nuevas masas de sargazo mantiene en alerta a las autoridades y al sector turístico.

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