El INPRES actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina tras 40 años

Actualidad11 de agosto de 2026 I24

El nuevo estudio incorpora datos acumulados durante más de cinco siglos de actividad sísmica y avances tecnológicos que permitieron identificar cambios significativos en distintas regiones del país.

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de la Argentina, una herramienta fundamental para conocer el nivel de amenaza que presenta cada región del territorio nacional y establecer criterios de seguridad para las construcciones.

La nueva actualización reúne información histórica de más de cinco siglos de actividad sísmica y datos obtenidos a partir de la moderna red de monitoreo instalada en distintas zonas del país.

Actualmente, el INPRES cuenta con 50 sismógrafos y 100 acelerógrafos, además de los instrumentos pertenecientes a universidades nacionales que colaboran con el monitoreo de la actividad sísmica. Estos equipos permiten registrar los movimientos y las aceleraciones del suelo, aportando información clave para determinar el nivel de peligrosidad de cada área.

El nuevo mapa contempla, además, variables como la magnitud máxima de los terremotos, su profundidad y la influencia de las distintas zonas sísmicamente activas. Toda esta información resulta fundamental para realizar los cálculos utilizados por la ingeniería estructural y establecer los requisitos que deben cumplir los códigos de construcción en las diferentes regiones del país.

Una actualización que llegó después de cuatro décadas

Los especialistas recomiendan que los mapas de peligrosidad sísmica sean revisados y actualizados aproximadamente cada cinco a diez años. Sin embargo, en Argentina habían transcurrido 40 años desde la última actualización.

Durante ese período, los avances científicos y tecnológicos permitieron mejorar considerablemente la capacidad de detectar, registrar y analizar los movimientos sísmicos.

La incorporación de nuevos datos permitió detectar diferencias importantes respecto del mapa anterior. Entre las provincias donde se observaron modificaciones se encuentran Santiago del Estero y Santa Cruz, lo que demuestra la importancia de contar con información actualizada para evaluar los riesgos naturales.

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El nuevo mapa constituye así una herramienta clave no solo para el monitoreo de los terremotos, sino también para la planificación urbana, el diseño de infraestructura y la construcción de edificios más seguros frente a posibles movimientos sísmicos.

Con esta actualización, Argentina cuenta con una evaluación más precisa de su peligrosidad sísmica, basada en décadas de nuevos registros y en el análisis de la actividad sísmica histórica del territorio.

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