Actualidad I24 17 de octubre de 2026

Educación: solo 19 de cada 100 estudiantes argentinos llegan a los 15 años sin repetir y con los conocimientos básicos

Un informe de Argentinos por la Educación reveló que, pese a que el 97% de los adolescentes asiste a la escuela, el país enfrenta dificultades para garantizar los aprendizajes mínimos en Lengua y Matemática. Argentina ocupa el séptimo lugar entre nueve países de América Latina y registra un retroceso sostenido desde 2009.

La educación argentina enfrenta uno de sus principales desafíos: lograr que los estudiantes no solo permanezcan en las aulas, sino que también aprendan y avancen en sus trayectorias escolares en el tiempo esperado. Según un informe de Argentinos por la Educación, apenas 19 de cada 100 adolescentes llegan a los 15 años escolarizados, sin sobreedad y con los conocimientos básicos esperados en Lectura y Matemática.

El relevamiento surge del Índice de Resultados Escolares en América Latina: ¿Calidad vs. Inclusión?, elaborado por Martín Nistal y Lucía Vallejo. El estudio compara la situación educativa de nueve países de la región y advierte sobre la distancia entre el acceso a la escuela y los aprendizajes que efectivamente alcanzan los estudiantes.

Una alta escolarización que no se traduce en aprendizajes

Uno de los datos más destacados del informe es que el 97% de los adolescentes argentinos de entre 15 y 16 años asiste a la escuela. Esta cifra ubica al país entre los que presentan mayor cobertura educativa de América Latina, solo por detrás de Chile.

Sin embargo, cuando se incorporan al análisis la repitencia, la sobreedad y los conocimientos adquiridos, los resultados muestran un panorama diferente. La asistencia escolar no garantiza, por sí sola, que los alumnos logren los aprendizajes fundamentales ni que avancen de acuerdo con la edad correspondiente.

Para alcanzar el nivel considerado adecuado por el índice, los estudiantes deben estar escolarizados a los 15 años, cursar el año correspondiente a su edad y llegar, como mínimo, al nivel básico de las evaluaciones de Lectura y Matemática.

En Lengua, esto implica comprender textos, leer con fluidez, resumir y responder preguntas. En Matemática, se evalúan competencias como la resolución de problemas vinculados con proporciones y unidades de medida.

Argentina cayó del tercer al séptimo puesto regional

La evolución histórica del indicador también genera preocupación. En 2009, el 26% de los adolescentes argentinos llegaba a los 15 años en tiempo y forma. En 2012 y 2018, la proporción fue del 23%; en 2022 descendió al 22%, y en 2025 llegó al 19%.

De esta manera, Argentina perdió posiciones en la comparación regional y quedó en el séptimo lugar entre los nueve países analizados.

Uruguay encabeza el ranking, con 35 de cada 100 estudiantes que alcanzan las condiciones evaluadas, seguido por Chile, con 34. Luego aparecen Brasil, con 25; Perú, con 23; México y Colombia, con 20 cada uno. Argentina registra 19, por encima de Ecuador, con 14, y Paraguay, con 7.

El estudio señala que el deterioro se produjo en un período en el que aumentó la cantidad de adolescentes escolarizados, pero disminuyó la proporción que alcanza los conocimientos mínimos esperados.

La sobreedad, otro indicador de las dificultades educativas

El informe también analiza la sobreedad, una situación que se presenta cuando un estudiante cursa un año inferior al esperado para su edad, generalmente por repitencia o interrupciones en su escolaridad.

En Argentina, el 21% de los estudiantes de 15 años presenta sobreedad, mientras que el 79% cursa el año correspondiente a su edad.

Los especialistas advierten que mejorar las trayectorias escolares requiere atender tanto la continuidad educativa como los resultados de aprendizaje. En ese sentido, la experiencia de otros países de la región aparece como una referencia para revisar las políticas destinadas a fortalecer la enseñanza.

El desafío de mejorar la calidad educativa

Las conclusiones del relevamiento plantean la necesidad de avanzar hacia un sistema educativo que combine inclusión, permanencia y aprendizaje. Aunque la ampliación de la escolarización representa un avance, el desafío es garantizar que los estudiantes adquieran las herramientas necesarias para continuar sus estudios y desenvolverse en la vida cotidiana.

El informe también destaca que las diferencias económicas entre los países no explican por sí solas los resultados. Argentina cuenta con un producto bruto interno per cápita superior al de varios países incluidos en la comparación, pero presenta indicadores educativos inferiores a los de Brasil y Perú.

Los datos vuelven a poner en el centro del debate la calidad de la enseñanza, el acompañamiento a las escuelas y la necesidad de sostener políticas educativas que permitan mejorar la comprensión lectora y los conocimientos matemáticos.

El principal desafío para Argentina será transformar la elevada asistencia escolar en mejores aprendizajes, con menos retrasos y mayores oportunidades para que los adolescentes completen sus trayectorias educativas en tiempo y forma.