Pánico en una escuela de Santa Fe: una explosión provocó una estampida y ocho estudiantes resultaron heridos
El fuerte estruendo de un neumático de camión fue confundido con disparos por los alumnos de la Escuela N.º 40 Mariano Moreno de San Cristóbal. El recuerdo del tiroteo ocurrido en marzo desencadenó una situación de pánico: varios estudiantes intentaron escapar y algunos saltaron desde el primer piso.
Una situación de extrema tensión se vivió este jueves por la mañana en la Escuela N.º 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe. Un fuerte estruendo provocado por la explosión de un neumático de camión fue interpretado por los estudiantes como un nuevo ataque armado, debido al antecedente del tiroteo ocurrido en ese mismo establecimiento en marzo.
El episodio ocurrió cerca de las 7:10, cuando los alumnos ingresaban a las aulas. El camión circulaba por la Ruta Provincial 2, a unos 70 metros de la escuela, cuando uno de sus neumáticos reventó. El sonido generó una reacción inmediata entre los estudiantes, que comenzaron a correr para ponerse a salvo.
En medio de la desesperación, algunos alumnos intentaron salir por las ventanas del primer piso. Varios cayeron sobre un parasol que terminó cediendo, lo que provocó distintas lesiones.
Ocho estudiantes fueron trasladados al hospital local para recibir atención médica. Entre las lesiones registradas hubo traumatismos, fracturas y heridas que requirieron suturas. Una adolescente de 17 años sufrió un traumatismo de tórax y cuatro costillas fracturadas, por lo que fue derivada al Hospital Regional Jaime Ferré de Rafaela, donde permaneció internada estable.
El episodio estuvo directamente relacionado con el impacto que todavía genera el ataque ocurrido el 30 de marzo en la misma institución. En aquella oportunidad, un adolescente ingresó armado al colegio y disparó contra sus compañeros: un alumno de 13 años murió y otros ocho estudiantes resultaron heridos.
El ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, explicó que el antecedente tuvo un peso determinante en la reacción de los alumnos y reconoció que la comunidad educativa todavía atraviesa las secuelas emocionales de aquel hecho.
Tras el episodio, las clases fueron suspendidas y equipos socioeducativos y de salud mental comenzaron a trabajar nuevamente en la institución para contener a estudiantes, docentes y familias.
Las autoridades aclararon que no hubo un nuevo ataque ni disparos: el estruendo que provocó la estampida fue consecuencia del reventón de un neumático. Sin embargo, la reacción dejó en evidencia el fuerte impacto que el tiroteo de marzo continúa teniendo sobre la comunidad escolar.