Nacionales Redacción I24 03 de septiembre de 2026

Granja Tres Arroyos desvinculó a 1.000 trabajadores y crece la tensión en la industria avícola

La crisis financiera y productiva de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo con la desvinculación de alrededor de 1.000 trabajadores de tres plantas industriales ubicadas en la provincia de Buenos Aires. Los telegramas fueron enviados entre el miércoles y el jueves y la medida generó preocupación entre los empleados, los sindicatos y las autoridades municipales.

El mayor impacto se registró en la planta WADE 2, ex Cresta Roja, ubicada en El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, donde fueron notificados unos 450 despidos sobre una dotación de 500 trabajadores. En tanto, en Capitán Sarmiento cesantearon a 500 empleados, aproximadamente la mitad de la plantilla, mientras que en el complejo Pinazo, en Pilar, fueron desvinculados otros 50 operarios.

Ante la situación, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA) y representantes de la empresa quedaron a la espera de una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo bonaerense. El objetivo será analizar alternativas de negociación y eventuales mecanismos de conciliación frente a la fuerte reducción de personal.

Desde la compañía argumentaron que atraviesan una “grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora” y atribuyeron la situación a distintos factores, entre ellos las consecuencias de los brotes de influenza aviar registrados desde 2023, el cierre de mercados de exportación —especialmente China—, el incremento de los costos, la sobreoferta interna y la caída de los precios de comercialización. A esto se suma un pasivo financiero que rondaría los US$360 millones.

La decisión también provocó reacciones políticas y sociales en las localidades afectadas. En Capitán Sarmiento, la intendenta Fernanda Astorino envió una carta al CEO de la compañía, Joaquín de Grazia, para pedir explicaciones y reclamar la conformación de una mesa de diálogo. La preocupación se centra especialmente en el impacto que la pérdida masiva de puestos de trabajo puede generar sobre las familias y la economía local, debido al histórico peso de la empresa como fuente de empleo.