Investigan el robo de 25 ampollas de fentanilo en un hospital de Bahía Blanca y sospechan de una maniobra interna
La Justicia allanó las viviendas de tres técnicos anestesiólogos y analiza si la sustracción pudo haber sido parte de una estrategia para perjudicar al jefe del servicio, en medio de una disputa por las horas extras.
La Justicia de Bahía Blanca investiga el faltante de 25 ampollas de fentanilo detectado a fines de marzo en el Hospital Municipal. Por el hecho quedaron bajo investigación tres técnicos anestesiólogos y una de las principales hipótesis apunta a que el robo pudo haber sido planificado para generar un escándalo y perjudicar al jefe del servicio de Anestesiología.
Según explicó el fiscal Mauricio del Cero, las ampollas fueron retiradas del sector del quirófano central y reaparecieron seis días después, abiertas y completamente vacías, dentro de un cesto ubicado debajo del armario donde se almacenaban.
La denuncia fue presentada el 1 de abril, luego de que las autoridades detectaran la irregularidad. El jefe de Anestesiología, Pablo Espuro, había realizado un control de stock el 27 de marzo sin encontrar anomalías, pero tres días después constató que faltaban las 25 unidades.
El acceso al lugar donde se almacenan el fentanilo, el propofol y otros anestésicos está restringido a unos diez técnicos anestesiólogos. En ese contexto, la fiscalía comenzó a analizar distintas posibilidades.
Una de ellas fue que la sustancia hubiera sido sustraída para consumo recreativo. Sin embargo, los investigadores consideraron que esa explicación presentaba dificultades. También se evaluó una eventual comercialización ilegal, aunque fue considerada poco probable debido al bajo valor del medicamento y a que las ampollas poseen identificación por lote.
La tercera hipótesis es la que tomó mayor fuerza: que alguien haya sustraído el fentanilo con el objetivo de provocar un escándalo alrededor del hospital y afectar al responsable del servicio. Para los investigadores, el hecho de que los envases hayan sido devueltos vacíos resulta un elemento particularmente llamativo.
La pesquisa también puso el foco en un conflicto interno relacionado con la distribución de horas extras. De acuerdo con el fiscal, Espuro modificó el sistema que existía anteriormente para intentar establecer un reparto más equitativo, una decisión que habría reducido los ingresos de algunos integrantes del servicio.
El 27 de agosto, la Policía Federal realizó allanamientos en los domicilios de los tres sospechosos y también revisó sus lockers dentro del hospital. En los procedimientos fueron secuestrados 11 teléfonos celulares. Además, en una de las viviendas encontraron 81 gramos de marihuana distribuidos en cuatro frascos, un hallazgo que quedó incorporado a la investigación.
Por ahora, la Justicia no pudo determinar que los tres técnicos hayan actuado coordinadamente. No obstante, algunos de ellos estaban de guardia tanto el 30 de marzo, cuando se detectó el faltante, como el 6 de abril, cuando aparecieron nuevamente las ampollas.
La causa tiene además un antecedente: en diciembre de 2025 habían desaparecido entre cuatro y cinco monodosis de fentanilo del mismo hospital, que posteriormente fueron restituidas. Los técnicos que actualmente están bajo sospecha también se encontraban de guardia durante aquel episodio.
Por el momento, el expediente se tramita como un hurto de una sustancia controlada, aunque la calificación podría modificarse si la investigación consigue demostrar que existió un acuerdo previo para perjudicar al jefe de Anestesiología.