China logró recuperar por primera vez un cohete reutilizable y da un paso clave para competir con SpaceX
China alcanzó un nuevo hito en la carrera espacial al recuperar por primera vez un cohete reutilizable tras un descenso vertical controlado sobre el mar. La exitosa maniobra, realizada con la primera etapa del Long March 10B, representa un importante avance tecnológico para el programa espacial chino y lo acerca al modelo de reutilización que convirtió a SpaceX en líder de la industria aeroespacial.
Según informó la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, el lanzamiento se llevó a cabo este viernes y, una vez que la primera etapa del cohete se separó del resto del vehículo, inició un descenso controlado hacia una plataforma flotante. A diferencia del sistema utilizado por SpaceX, el propulsor no aterrizó sobre patas desplegables, sino que fue capturado mediante cuatro ganchos que se sujetaron a una red especialmente diseñada para la maniobra.
Durante el descenso, los motores del cohete se reactivaron para reducir la velocidad y corregir la trayectoria hasta alcanzar con precisión el punto de captura. Este innovador mecanismo elimina la necesidad de incorporar patas de aterrizaje, lo que reduce el peso del vehículo y permite destinar una mayor capacidad al transporte de carga útil hacia el espacio.
El Long March 10B puede colocar al menos 16 toneladas en órbita terrestre baja, una capacidad que será clave para el despliegue de satélites comerciales y de las futuras constelaciones de comunicaciones con las que China busca competir con proyectos como Starlink.
Si bien la recuperación marca un avance significativo, los especialistas señalaron que aún resta comprobar si el propulsor podrá ser reacondicionado y reutilizado en nuevas misiones. Para ello, los ingenieros deberán analizar el estado de los motores y de los distintos sistemas tras el aterrizaje.