


Celulares, dificultades de lectura y convivencia: los principales desafíos de la educación argentina
Actualidad24 de octubre de 2026 I24Ocho de cada diez niños de 8 años tienen acceso a un teléfono celular y casi la mitad de los alumnos de tercer grado presenta dificultades para comprender textos. Especialistas advierten sobre la necesidad de establecer límites al uso de las pantallas y fortalecer los aprendizajes y la convivencia escolar.
La educación argentina enfrenta una serie de desafíos que van más allá del acceso a las aulas. Las distracciones provocadas por los teléfonos celulares, las dificultades de comprensión lectora y los problemas de convivencia se encuentran entre las principales preocupaciones de especialistas y referentes del sector educativo.
Según un análisis publicado por Infobae, ocho de cada diez niños de 8 años cuentan con acceso a un celular propio o familiar. Esta realidad plantea interrogantes sobre el impacto de la tecnología en la atención de los estudiantes y la necesidad de establecer pautas para que los dispositivos no interfieran en el proceso de aprendizaje.
Massimiliano Pisani, coordinador de Relaciones Gubernamentales de Argentinos por la Educación, sostuvo que el objetivo no debe limitarse a retirar los teléfonos de las aulas, sino también a garantizar que las clases puedan desarrollarse sin interrupciones y con propuestas pedagógicas que mantengan el interés de los alumnos.
La Argentina registró niveles elevados de distracción por teléfonos celulares entre los estudiantes, de acuerdo con los datos de las pruebas PISA 2022 citados por el especialista. El uso de dispositivos durante las clases se convirtió así en una preocupación para docentes y autoridades educativas.
En distintas provincias se avanzó con restricciones para regular su utilización dentro de los establecimientos. Las medidas presentan diferencias según la jurisdicción y el nivel educativo, con mayores limitaciones en primaria y criterios específicos para secundaria.
Sin embargo, Pisani advirtió que las prohibiciones, por sí solas, no solucionan todos los problemas. También consideró necesario revisar las estrategias de enseñanza y diferenciar entre el uso recreativo de los teléfonos y la incorporación de herramientas tecnológicas con fines pedagógicos.
Otro de los puntos que genera preocupación es el aprendizaje de la lectura. De acuerdo con los datos mencionados en el informe, casi uno de cada dos estudiantes de tercer grado presenta dificultades para comprender textos.
El panorama refuerza la necesidad de priorizar la alfabetización desde los primeros años de escolaridad y desarrollar estrategias que permitan acompañar a quienes no alcanzan los conocimientos esperados.
La comprensión lectora es una habilidad fundamental para el desempeño en todas las áreas, ya que permite interpretar consignas, incorporar nuevos contenidos y desarrollar el pensamiento crítico.
Por eso, los especialistas plantean que las políticas educativas deben contemplar la entrega de libros, el fortalecimiento de las prácticas de lectura y la formación docente, además de las medidas vinculadas con el uso de pantallas.
Las dificultades para mantener la atención se suman a los problemas de convivencia dentro de las instituciones. El ruido, el desorden y las interrupciones durante las clases afectan las condiciones necesarias para enseñar y aprender.
En este contexto, el informe destaca la importancia de que las familias también participen en la construcción de hábitos saludables vinculados con la tecnología. Establecer horarios, conversar sobre los contenidos que consumen los chicos y acordar límites son algunas de las acciones que pueden complementar el trabajo de las escuelas.
El especialista remarcó que los docentes no pueden quedar como únicos responsables de regular el vínculo de niños y adolescentes con las pantallas, dado que gran parte de esos hábitos se desarrolla fuera del ámbito escolar.
Más allá de las dificultades, las herramientas digitales también pueden convertirse en aliadas de la educación cuando se utilizan con objetivos concretos.
Pisani propuso aprovechar los sistemas tecnológicos para mejorar la gestión escolar y desarrollar mecanismos de alerta temprana que permitan detectar ausencias reiteradas o trayectorias educativas interrumpidas.
Estas herramientas podrían ayudar a las autoridades a identificar a los estudiantes que comienzan a alejarse de la escuela y a intervenir antes de que la situación derive en el abandono.
El desafío, concluyó el análisis, consiste en combinar reglas claras para el uso de dispositivos, mejores condiciones de enseñanza, fortalecimiento de la alfabetización y acompañamiento familiar. La tecnología puede formar parte de la solución, pero requiere una estrategia integral que coloque el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes en el centro de las decisiones.


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