Córdoba: condenaron a un colegio a indemnizar a una alumna que sufrió graves quemaduras durante un experimento

Nacionales10 de octubre de 2026 Redacción I24

La Justicia de Córdoba condenó al Colegio Cristo Rey, ubicado en el barrio General Bustos, a indemnizar a una exalumna que sufrió quemaduras gravísimas durante una práctica de química realizada en septiembre de 2022. La joven tenía 17 años cuando participó del experimento conocido como “la serpiente del faraón”, que terminó con una deflagración y le provocó secuelas psicofísicas permanentes.

Como consecuencia del accidente, la adolescente permaneció 78 días internada en terapia intensiva y debió someterse a 33 intervenciones quirúrgicas, entre ellas procedimientos de limpieza de heridas y autoinjertos de piel. Aunque recibió el alta a fines de noviembre de ese año, las lesiones le dejaron consecuencias permanentes.

El fallo fue dictado por el Juzgado en lo Civil y Comercial de 51.ª Nominación de Córdoba, a cargo del juez Gustavo A. Massano. Durante el proceso, la institución educativa intentó desligarse de responsabilidad al sostener que el accidente había sido provocado por otra estudiante, mientras que la aseguradora argumentó que se trató de un hecho imprevisible o inevitable. Sin embargo, el magistrado rechazó ambas defensas y consideró que el colegio tenía la obligación de garantizar la seguridad de los alumnos durante las actividades escolares.

Según la reconstrucción del episodio, el accidente ocurrió cuando una estudiante agregó alcohol a la mezcla utilizada en el experimento, lo que provocó una deflagración que alcanzó directamente a la víctima. El juez señaló que la manipulación de sustancias inflamables y fuego constituye una actividad riesgosa y que las posibles conductas imprudentes de los adolescentes deben ser contempladas al momento de organizar este tipo de prácticas.

Las pericias de higiene y seguridad también resultaron determinantes para establecer la responsabilidad del establecimiento. Los informes detectaron que el laboratorio no contaba con elementos básicos de protección ni con las medidas preventivas necesarias. Además, se advirtió que no se había aplicado correctamente el manual de seguridad del colegio.

Otro de los aspectos cuestionados fue la supervisión de la actividad: una sola docente estaba a cargo de varios grupos que realizaban el experimento simultáneamente, sin ayudantes de laboratorio ni una revisión previa de los recipientes que contenían alcohol. Para el magistrado, estas deficiencias evidenciaron que la institución no había adoptado las precauciones necesarias para evitar un accidente de semejante gravedad.

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