


De Lanús a la NASA: una argentina se prepara para cumplir su sueño de llegar a la Luna
Ciencia y tecnología 24 de septiembre de 2026 I24Lorna Evans es médica aeroespacial, piloto e investigadora. Tras cuatro rechazos logró incorporarse a proyectos vinculados con la NASA y ahora se postuló para una misión análoga de larga duración, en la que podría pasar un año encerrada en un hábitat que simula las condiciones de una misión espacial. Su gran objetivo es llegar algún día a la Luna.
Desde que era niña, Lorna Evans tuvo claro que quería convertirse en astronauta. Nacida en Lanús y radicada actualmente en Estados Unidos, comenzó a perseguir ese sueño desde muy joven, pese a las dificultades y a la falta de referentes argentinos en el ámbito espacial.
Según relató en una entrevista con MDZ, cuando le contó a su padre que quería ser astronauta, él le respondió que no había astronautas argentinos y mucho menos mujeres. La respuesta de Lorna fue contundente: “Entonces voy a ser la primera”.
Su recorrido profesional combinó distintas disciplinas. Estudió Medicina, se convirtió en piloto y posteriormente encontró en la medicina aeroespacial la especialidad que le permitió unir su interés por la ciencia, la aviación y el espacio.
El camino hasta la NASA no fue sencillo. Evans recibió cuatro rechazos antes de conseguir una oportunidad y finalmente comenzó a participar en investigaciones relacionadas con la salud de las tripulaciones espaciales. Actualmente trabaja como investigadora externa a través de Mayo Clinic, en colaboración con proyectos vinculados a la agencia estadounidense.
Una prueba extrema de un año
Uno de los próximos desafíos para Evans podría ser todavía más exigente. Se postuló para participar de una misión análoga de larga duración de la NASA, destinada a reproducir en la Tierra algunas de las condiciones que enfrentarían los astronautas durante futuras misiones a la Luna o Marte.
En caso de ser seleccionada, tendría que permanecer 365 días dentro de un hábitat, cumpliendo tareas de mantenimiento, experimentos científicos y simulaciones de caminatas espaciales, mientras investigadores estudian aspectos como la fisiología, la nutrición, el aislamiento y la dinámica de grupo.
El objetivo de estas experiencias es obtener información que permita anticipar los problemas que podrían surgir durante misiones de larga duración. En el espacio profundo, una emergencia médica no podría resolverse simplemente regresando a la Tierra o trasladando al astronauta a un hospital.
Investigar cómo responde el cuerpo humano
La medicina aeroespacial ocupa un lugar central en el trabajo de Evans. Su investigación analiza, entre otros aspectos, cómo diferentes niveles de dióxido de carbono dentro de una nave pueden afectar al organismo de los astronautas.
También estudia cuestiones relacionadas con la nutrición durante futuras misiones al espacio profundo, particularmente el impacto que pueden tener los viajes prolongados sobre la salud metabólica y la disponibilidad de nutrientes.
La microgravedad puede provocar pérdida de masa muscular y densidad ósea, modificaciones cardiovasculares y redistribución de fluidos hacia la cabeza, entre otros efectos sobre el organismo. Estos desafíos hacen que la investigación médica sea fundamental para preparar futuras expediciones.
El sueño de llegar a la Luna
El objetivo personal de Evans va más allá de participar en investigaciones. Su gran sueño es formar parte algún día del programa Artemis y viajar a la Luna.
El programa Artemis busca ampliar la exploración humana lunar y generar conocimientos que también sirvan como preparación para futuras misiones de mayor distancia. La NASA señala que estas investigaciones permitirán comprender mejor cómo responde el cuerpo humano durante los viajes al espacio profundo.
La Argentina, además, ya tiene participación científica en esta nueva etapa de exploración lunar. El microsatélite argentino ATENEA, desarrollado por la CONAE junto con instituciones y universidades nacionales, forma parte de la misión Artemis II.
Para Evans, llegar a la Luna no significaría solamente cumplir un sueño de infancia. También representaría la posibilidad de aportar conocimientos científicos para las próximas generaciones de exploradores espaciales.
Su historia comenzó con una niña que miraba las estrellas y decía que quería ser astronauta. Décadas después, aquella aspiración la llevó desde Lanús hasta los centros de investigación espacial de Estados Unidos y ahora la encuentra ante un nuevo desafío: prepararse para vivir, durante un año, como si estuviera en una misión hacia otro mundo.






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