Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica: por qué puede pasar inadvertida y cómo se detecta

Actualidad22 de septiembre de 2026 Redacción I24

Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica (LMC), una enfermedad que afecta la sangre y la médula ósea y que, a diferencia de otras leucemias, suele evolucionar de manera lenta. En muchos casos, puede no provocar síntomas en sus primeras etapas y ser detectada de manera incidental a partir de un análisis de sangre de rutina.

La LMC se origina por una alteración genética adquirida que produce el gen de fusión BCR::ABL1, relacionado con los cromosomas 9 y 22. Esta alteración genera una proteína con actividad tirosina quinasa que favorece la producción descontrolada de determinadas células sanguíneas. Por este motivo, las alteraciones persistentes observadas en un hemograma requieren evaluación médica y, cuando corresponde, estudios específicos para confirmar o descartar la enfermedad.

Cuando aparecen síntomas, pueden incluir cansancio, debilidad, falta de aire durante actividades habituales, fiebre, pérdida de peso sin explicación y sudoración nocturna. También puede presentarse dolor o sensación de presión debajo de las costillas del lado izquierdo debido al aumento del tamaño del bazo. En algunos casos pueden aparecer anemia, infecciones o sangrados, relacionados con el desplazamiento progresivo de las células normales de la médula ósea.

Uno de los principales avances en el tratamiento de la LMC fue el desarrollo de los inhibidores de tirosina quinasa (TKI), medicamentos dirigidos contra la proteína anormal producida por BCR::ABL1. Actualmente constituyen el tratamiento estándar para la mayoría de los pacientes diagnosticados durante la fase crónica. Estas terapias modificaron de manera significativa el pronóstico de la enfermedad y permiten que muchas personas puedan mantenerla controlada durante largos períodos, con controles médicos periódicos para evaluar la respuesta al tratamiento.

La LMC no debe confundirse con la leucemia mieloide aguda (LMA). Aunque ambas pertenecen al grupo de las leucemias mieloides, presentan diferencias en su evolución y tratamiento: la LMC suele avanzar lentamente y puede permanecer durante años en una fase crónica, mientras que la LMA se caracteriza por una proliferación rápida de células inmaduras y generalmente requiere iniciar tratamiento en poco tiempo. Ante síntomas persistentes o alteraciones en un análisis de sangre, la evaluación médica permite determinar qué estudios son necesarios y establecer un diagnóstico adecuado.

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