Internacional I24 27 de octubre de 2026

Israel vota por primera vez desde los ataques de Hamás y Netanyahu busca continuar en el poder

Las elecciones legislativas se desarrollan en un contexto de tensión política y social, marcado por las consecuencias de los ataques del 7 de octubre de 2023, la guerra en Gaza y los cuestionamientos a la gestión del primer ministro Benjamin Netanyahu. El resultado definirá la composición del Parlamento y las posibilidades de formar un nuevo gobierno.

Unos 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para participar de unos comicios marcados por la guerra en Gaza, las críticas al Gobierno y una fuerte disputa con el centrista Gadi Eisenkot.

Benjamin Netanyahu ya votó en las primeras elecciones en Israel desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023. Los comicios definirán el futuro político del primer ministro, después de tres años de guerras regionales y una creciente división interna.

Israel celebra este martes 27 de octubre de 2026 una jornada electoral clave para su futuro político. Los comicios se realizan en medio de las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y ponen a prueba la continuidad del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien busca conservar el respaldo necesario para mantenerse al frente del gobierno.

La votación está atravesada por el debate sobre la seguridad nacional, la respuesta del Estado israelí a los ataques y las responsabilidades políticas por las fallas que permitieron la ofensiva de Hamás. A estos temas se suman las consecuencias económicas y sociales de los conflictos armados y las tensiones con otros países de la región.

Los ataques del 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 muertos en Israel y desencadenaron la guerra en Gaza, continúan ocupando un lugar central en la discusión política.

Desde entonces, el gobierno de Netanyahu recibió fuertes cuestionamientos por parte de familiares de las víctimas, sectores de la sociedad y dirigentes opositores, que reclamaron explicaciones sobre las fallas de seguridad y exigieron determinar las responsabilidades correspondientes.

El primer ministro, por su parte, defiende su gestión y sostiene que la seguridad del país debe continuar siendo una prioridad. Su desempeño durante los conflictos y las decisiones adoptadas por su administración se convirtieron en algunos de los principales puntos de discusión durante la campaña.

Los israelíes eligen a los integrantes de la Knéset, el Parlamento nacional, compuesto por 120 representantes. Para formar gobierno, una fuerza política o una coalición necesita reunir el respaldo de al menos 61 legisladores.

Este sistema hace que las alianzas entre partidos sean determinantes para definir quién ocupará el cargo de primer ministro. Por eso, incluso después de conocerse los resultados, las negociaciones políticas podrían extenderse hasta que alguno de los bloques consiga reunir los apoyos necesarios.

Netanyahu enfrenta el desafío de conservar a sus aliados y evitar que la oposición logre construir una mayoría alternativa. Los resultados también permitirán medir el respaldo social a su gestión después de años marcados por la guerra y la polarización interna.

La elección se desarrolla en un contexto de inestabilidad regional, con las consecuencias de la guerra en Gaza, las tensiones con el Líbano y el enfrentamiento con Irán entre los principales desafíos para la política exterior israelí.

Las decisiones del próximo gobierno tendrán impacto en la estrategia de seguridad, las relaciones diplomáticas y las negociaciones vinculadas con los conflictos de la región.

De esta manera, la jornada electoral representa mucho más que una disputa entre partidos: constituye una instancia decisiva para determinar el rumbo político de Israel y el futuro de su conducción después de uno de los períodos más complejos de su historia reciente.