Alemania: descubrieron un antiguo templo de hace 2.800 años que podría haber sido utilizado para sacrificios rituales
El hallazgo se produjo bajo un campo agrícola en Seddin, al noroeste de Berlín. La estructura, que data aproximadamente del año 850 a. C., presenta características arquitectónicas inéditas para la Edad del Bronce en el norte de Alemania. Los investigadores encontraron huesos de animales quemados y grandes recipientes de cerámica que podrían aportar nuevas pistas sobre las ceremonias de aquella época.
Un equipo de arqueólogos descubrió en septiembre de 2026 una estructura de aproximadamente 2.800 años de antigüedad en la localidad de Seddin, en el estado alemán de Brandemburgo, al noroeste de Berlín. El edificio permaneció oculto bajo un terreno agrícola y podría haber sido utilizado como un espacio destinado a ceremonias religiosas y rituales de sacrificio.
El descubrimiento, dado a conocer el domingo 18 de octubre de 2026, representa un importante avance para el estudio de las sociedades de la Edad del Bronce. Según los especialistas, se trataría del primer edificio de culto de ese período identificado en el norte de Alemania.
La construcción data aproximadamente del año 850 antes de Cristo y presenta una particularidad que llamó la atención de los investigadores: su planta casi cuadrada, con dimensiones de 10,6 metros de norte a sur y 11,4 metros de este a oeste.
El arqueólogo estatal Franz Schopper explicó que la estructura habría tenido una función religiosa o ceremonial. Su diseño resulta excepcional, ya que las construcciones conocidas de la Edad del Bronce tardía en esa región solían presentar formas alargadas y rectangulares.
El edificio, denominado Templum por los investigadores, se encuentra en uno de los puntos más elevados de Seddin, cerca de una antigua tumba conocida popularmente como la del rey Hinz.
Los especialistas estiman que en el lugar existió un asentamiento de aproximadamente 2.000 metros cuadrados, donde pudieron vivir entre 200 y 300 personas. La comunidad habría estado integrada por agricultores, carpinteros, artesanos y trabajadores dedicados a la fundición de metales.
La presencia de un espacio ceremonial dentro de ese entorno permitiría profundizar el conocimiento sobre la organización social y las creencias de sus habitantes.
Uno de los aspectos más llamativos de la excavación fue el hallazgo de numerosos huesos de animales que presentan señales de haber sido quemados deliberadamente.
Además, los arqueólogos encontraron una cantidad inusual de restos de cerámica alrededor de la estructura. Algunos recipientes tenían más de 50 centímetros de diámetro en su borde superior, un tamaño considerablemente mayor al habitual para ese período.
Estos elementos llevaron a los investigadores a considerar que el lugar pudo haber sido escenario de reuniones colectivas y ceremonias rituales.
Sin embargo, todavía no se pudo determinar con certeza qué prácticas se realizaban allí. Una de las hipótesis sostiene que los animales eran consumidos durante comidas comunitarias y posteriormente se quemaban sus huesos. Otra posibilidad es que fueran ofrecidos enteros durante ceremonias sobre grandes hogueras.
El arqueólogo Immo Heske, responsable de las excavaciones y miembro de la Universidad Georg-August de Gotinga, destacó la relevancia del yacimiento para comprender mejor la Edad del Bronce europea.
La zona también está vinculada a una antigua leyenda local relacionada con el llamado rey Hinz, cuya tumba se encuentra cerca del lugar del descubrimiento.
No obstante, los especialistas advierten que no existen pruebas concluyentes de que allí haya sido enterrado un monarca con ese nombre. Según explicó Schopper, Hinz podría ser simplemente un apodo popular derivado de Heinrich, por lo que la tradición no permite confirmar la identidad ni la posición social de la persona sepultada.
La falta de documentos escritos de aquella época dificulta reconstruir la historia del asentamiento. Además, los restos óseos y dentales que podrían haber contribuido a esclarecer la identidad del ocupante de la tumba se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial.
Las excavaciones en Seddin continúan con la participación de especialistas de la Universidad de Gotinga, junto con organismos alemanes dedicados a la conservación del patrimonio histórico y arqueológico.
Los próximos trabajos buscarán determinar con mayor precisión cómo se utilizaba el edificio, qué significado tenían los objetos encontrados y qué prácticas ceremoniales desarrollaba la comunidad que habitó la zona hace casi tres milenios.
Aunque la hipótesis de los sacrificios todavía requiere nuevas pruebas, el descubrimiento ya constituye un hallazgo excepcional para la arqueología alemana y abre nuevas perspectivas sobre las creencias, las costumbres y la vida colectiva de las sociedades prehistóricas europeas.