La NASA investigará un enorme agujero en la Luna que podría conducir a una cueva subterránea
Una abertura de hasta 90 metros de ancho en la superficie lunar despertó el interés de la comunidad científica por la posibilidad de que sea el acceso a un antiguo túnel de lava. La formación, conocida como Marius Hills Pit, se encuentra en una región de origen volcánico y será estudiada mediante instrumentos capaces de detectar posibles cavidades bajo el suelo.
El agujero está ubicado en Oceanus Procellarum, una extensa zona de la cara visible de la Luna que registra evidencias de intensa actividad volcánica ocurrida hace miles de millones de años. Fue identificado a partir de observaciones de la sonda japonesa Kaguya, realizadas entre 2008 y 2009, y posteriormente examinado con imágenes de mayor resolución obtenidas por la misión Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA.
Una de las principales hipótesis sostiene que la abertura se habría originado por el derrumbe del techo de un antiguo tubo de lava. Estas estructuras se forman cuando la superficie de una corriente volcánica se enfría y solidifica, mientras la lava continúa fluyendo por debajo. Cuando el material fundido deja de circular, puede quedar un conducto vacío que, con el paso del tiempo, permanece oculto bajo la superficie o presenta sectores cuyo techo colapsó.
Para determinar si esa explicación es correcta, la NASA seleccionó el proyecto GIMLI, anunciado el 30 de septiembre de 2026 y dirigido por el Planetary Science Institute de Estados Unidos. La misión prevé utilizar distintos instrumentos científicos transportados hasta la superficie lunar para analizar las características del terreno y buscar indicios de espacios vacíos en el subsuelo.
Entre los equipos previstos se encuentra un radar de penetración terrestre, que permitirá estudiar las capas subterráneas mediante ondas electromagnéticas. También se utilizarán sensores sísmicos para analizar la propagación de vibraciones a través de la roca y un gravímetro para detectar pequeñas variaciones gravitatorias que podrían revelar la presencia de cavidades. Las cámaras, por su parte, permitirán observar las paredes y las capas geológicas expuestas en la abertura.
El interés científico va más allá de determinar el origen del agujero. Si se confirma la existencia de una cueva de grandes dimensiones, la estructura podría aportar información sobre la historia volcánica de la Luna y convertirse en un punto de interés para futuras misiones tripuladas.
Las cavidades subterráneas podrían ofrecer protección natural frente a parte de la radiación, los impactos de micrometeoritos y las variaciones extremas de temperatura que afectan a la superficie lunar. Sin embargo, antes de considerar su utilización como refugios o lugares para instalar infraestructura, será necesario estudiar la estabilidad de las paredes, las dimensiones de los posibles túneles y las condiciones de acceso.
Por el momento, no está confirmado que Marius Hills Pit conduzca a una extensa red subterránea. Los resultados de la investigación permitirán establecer si existe una cavidad, conocer sus características y comprender mejor los procesos geológicos que dieron forma a esta región de la Luna.