El “Súper Niño” enciende las alertas por su impacto en la economía argentina: agro, alimentos y energía, bajo la lupa
El fenómeno climático podría provocar lluvias intensas, inundaciones y complicaciones en el transporte de mercancías. Si bien las precipitaciones podrían favorecer la producción agrícola, los especialistas advierten que el exceso de agua también puede generar pérdidas económicas y presionar sobre los precios.
El avance de un fenómeno de El Niño de gran intensidad mantiene en alerta a las autoridades y a distintos sectores productivos de la Argentina. Este domingo 18 de octubre de 2026, las consecuencias de las crecidas de los ríos en el Litoral y la posibilidad de nuevas inundaciones reavivaron la preocupación por el impacto que podría tener el llamado “Súper Niño” sobre la economía nacional.
De acuerdo con un informe publicado, las proyecciones climáticas anticipan un escenario complejo para los próximos meses, con posibles consecuencias sobre la producción agropecuaria, la infraestructura, el comercio exterior y el costo de los alimentos.
El campo, entre las oportunidades y los riesgos
Uno de los sectores que sigue de cerca la evolución del fenómeno es el agropecuario. Históricamente, El Niño suele favorecer las precipitaciones en buena parte de las zonas productivas argentinas, lo que permite recuperar la humedad de los suelos y mejorar las perspectivas de rendimiento de cultivos como la soja y el maíz.
Sin embargo, el panorama puede cambiar si las lluvias superan la capacidad de absorción de los terrenos. Los anegamientos podrían afectar los lotes sembrados, dificultar las tareas de cosecha y complicar el traslado de los granos hacia los centros de acopio y los puertos.
Las estimaciones de la consultora EcoGo indican que, durante 15 campañas con presencia de El Niño desde 1980/81, los rendimientos de la soja estuvieron, en promedio, un 6,1% por encima de su tendencia, mientras que los del maíz fueron un 6,4% superiores. No obstante, estos antecedentes no garantizan que el próximo ciclo agrícola registre resultados similares.
La Hidrovía y las exportaciones, bajo seguimiento
Otro punto de preocupación es el comportamiento de los grandes ríos, especialmente el Paraná, cuya cuenca resulta fundamental para el transporte de la producción y las exportaciones argentinas.
El incremento de los caudales podría generar dificultades logísticas y afectar el funcionamiento de la Hidrovía, una vía estratégica por la que sale alrededor del 80% de las exportaciones del país, según el informe.
Las interrupciones en caminos rurales, las complicaciones en los accesos portuarios y los posibles retrasos en los embarques representan riesgos para las empresas exportadoras y para el ingreso de divisas.
En el Litoral, la situación ya genera preocupación por las crecidas y las evacuaciones registradas en Corrientes, mientras las autoridades mantienen el monitoreo de los niveles de los ríos.
¿Puede aumentar el precio de los alimentos?
El impacto también podría sentirse en los bolsillos de los consumidores. Las dificultades productivas y logísticas pueden trasladarse a los precios, especialmente si afectan la oferta de determinados alimentos.
En el mercado cárnico, algunos operadores prevén posibles aumentos de hasta el 10% hacia finales de 2026, aunque todavía no está claro cuánto podría influir El Niño en esa evolución. La menor oferta de los últimos meses y la situación general del mercado también intervienen en las expectativas.
Una suba de los alimentos agregaría presión sobre la inflación, en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la desaceleración de los precios.
La energía podría beneficiarse de las lluvias
No todos los efectos serían negativos. El mayor caudal de los ríos podría favorecer la generación hidroeléctrica y reducir la necesidad de recurrir a centrales térmicas, que utilizan combustibles más costosos.
Sin embargo, una mayor cantidad de agua no se traduce necesariamente en un incremento proporcional de la generación eléctrica, ya que el rendimiento también depende de las condiciones operativas de las represas y de los niveles de los ríos.
Un fenómeno con consecuencias económicas regionales
Las advertencias también alcanzan al conjunto de América Latina. Según las estimaciones citadas en el informe, el Banco Mundial calculó pérdidas regionales vinculadas con las inundaciones por unos 60.000 millones de dólares.
Para la Argentina, el desafío será aprovechar las condiciones que puedan favorecer al campo y, al mismo tiempo, reducir los daños que ocasionen las precipitaciones extremas. Las inundaciones pueden afectar viviendas, rutas, comercios, empresas y actividades productivas, con consecuencias que se prolongan incluso después de que baja el agua.
En este escenario, la prevención, el mantenimiento de la infraestructura y la planificación de las emergencias serán factores determinantes para limitar las pérdidas.
El balance económico del Súper Niño todavía es incierto: mientras las lluvias podrían impulsar los rindes agrícolas y la generación hidroeléctrica, los excesos hídricos amenazan con complicar las cosechas, el transporte y los precios. La magnitud de sus efectos dependerá de la intensidad del fenómeno y de cómo se distribuyan las precipitaciones durante los próximos meses.