México clausuró seis lagos artificiales tras detectar la ameba “comecerebros”
Las autoridades del estado mexicano de Yucatán ordenaron el cierre temporal de al menos seis lagos artificiales de la ciudad de Mérida tras detectar la presencia de Naegleria fowleri, un microorganismo conocido como la “ameba comecerebros” que puede provocar una infección cerebral poco frecuente, pero con una elevada tasa de mortalidad.
La medida alcanza a espacios recreativos y ornamentales ubicados en Plaza La Isla, el complejo Cabo Norte, el Zoológico del Centenario, el Gran Parque La Plancha y el Parque Ecológico del Poniente, entre otros. Los lagos permanecerán clausurados mientras se realizan tareas de saneamiento y controles sanitarios. Los parques y zoológicos donde se encuentran continúan abiertos al público, aunque está prohibido el contacto con el agua.
La alerta se activó luego de la muerte, en septiembre, de un instructor de esquí acuático de 34 años que había tenido contacto con el agua del lago de Plaza La Isla, donde posteriormente se confirmó la presencia del microorganismo. Tras el caso, las autoridades mantuvieron bajo vigilancia sanitaria a 361 personas que también habían estado en contacto con el agua. El seguimiento finalizó el 4 de octubre sin que se detectaran nuevos casos.
La Naegleria fowleri habita naturalmente en aguas dulces templadas y puede ingresar al organismo a través de la nariz, por ejemplo, durante actividades acuáticas. En esos casos, puede causar meningoencefalitis amebiana primaria, una infección grave que afecta el cerebro. Según las autoridades, no se transmite de persona a persona ni se contrae por beber agua contaminada.
Los responsables de los lagos deberán realizar las tareas de saneamiento con asesoramiento de especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados. El contacto con el agua solo podrá habilitarse nuevamente cuando los análisis de laboratorio y las condiciones sanitarias indiquen que es seguro. Las autoridades aclararon que la detección del microorganismo no implica la existencia de una epidemia.