El hurón de patas negras podría haber desaparecido nuevamente tras décadas de esfuerzos para salvarlo de la extinción
Los relevamientos realizados en Wyoming, Estados Unidos, no detectaron ejemplares de esta especie durante las últimas búsquedas de campo. La peste selvática y la sequía afectaron a las poblaciones de roedores de las que depende para alimentarse y refugiarse.
El hurón de patas negras (Mustela nigripes), una especie emblemática de los programas de conservación de la fauna silvestre en Estados Unidos, enfrenta nuevamente una situación crítica. Después de décadas de esfuerzos para evitar su desaparición, los últimos relevamientos realizados en la zona de Meeteetse, en el estado de Wyoming, no encontraron ningún ejemplar en libertad.
Las autoridades del Departamento de Caza y Pesca de Wyoming confirmaron que las búsquedas realizadas a fines de agosto en las estribaciones de la cordillera Absaroka arrojaron resultados negativos. Los equipos recorrieron extensas áreas durante la noche, utilizando focos de luz para detectar el reflejo de los ojos de estos pequeños carnívoros, pero no lograron identificar ninguno.
Aunque el resultado encendió las alarmas, la ausencia de avistamientos no permite confirmar por sí sola que la especie haya desaparecido por completo de esa región.
Una especie que ya había sido declarada extinta
La historia del hurón de patas negras está marcada por sucesivos retrocesos y esfuerzos de recuperación. En 1979, la especie fue declarada extinta, hasta que en 1981 se produjo un hallazgo inesperado en las cercanías de Meeteetse.
Un perro de granja mató accidentalmente a un ejemplar y el descubrimiento permitió localizar una pequeña población que todavía sobrevivía en estado silvestre. A partir de ese momento, se inició un programa de conservación para evitar que desapareciera definitivamente.
Cuando la peste selvática comenzó a amenazar a los últimos ejemplares, las autoridades capturaron los 18 hurones supervivientes para iniciar un programa de reproducción en cautiverio. Esa iniciativa dio origen a décadas de trabajo científico, cría controlada y posteriores liberaciones en diferentes sectores de su hábitat natural.
Sin embargo, recuperar una población no depende únicamente de reproducir animales en cautiverio. También resulta fundamental garantizar que el entorno cuente con las condiciones necesarias para su supervivencia.
La peste y la sequía, entre las principales amenazas
Las autoridades de Wyoming atribuyen el retroceso de la población local a dos factores principales: la peste selvática y la sequía persistente en la cuenca del río Bighorn.
La peste selvática es una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis, que puede transmitirse mediante pulgas y provocar una elevada mortalidad entre los roedores. Sus efectos repercuten directamente sobre el hurón de patas negras, cuya supervivencia depende en gran medida de las colonias de perritos de la pradera.
Estos pequeños mamíferos constituyen más del 90% de la alimentación del hurón y, además, sus madrigueras le proporcionan refugio y lugares para reproducirse. Por esa razón, cuando las poblaciones de roedores disminuyen, el depredador pierde tanto su principal fuente de alimento como parte de su hábitat.
En Meeteetse, los relevamientos detectaron una reducción de las colonias activas de perritos de la pradera. A la enfermedad se sumó la falta de lluvias, que agravó el deterioro ambiental y dificultó la recuperación de estos animales.
Nuevas estrategias para evitar su desaparición
Ante el panorama desfavorable, los responsables del programa de conservación decidieron trasladar a otra zona de Wyoming los diez hurones criados en cautiverio que estaban previstos para ser liberados en Meeteetse durante el verano boreal.
Los ejemplares fueron destinados a Shirley Basin, un sector donde los proyectos de reintroducción consiguieron resultados más estables. La decisión busca evitar que los animales sean liberados en un ambiente que actualmente no ofrece suficientes condiciones para sostener una población.
En paralelo, los especialistas aplican tratamientos insecticidas preventivos para reducir la presencia de pulgas y disminuir el riesgo de nuevos brotes de la enfermedad.
También existen investigaciones orientadas a ampliar la diversidad genética de la especie mediante técnicas de clonación. Organizaciones científicas trabajan con material genético preservado de ejemplares históricos, mientras que el Zoológico Nacional Smithsonian ha informado sobre el nacimiento de nuevas camadas de hurones clonados.
Estas iniciativas representan una herramienta adicional para la conservación, aunque no reemplazan la necesidad de recuperar los ecosistemas donde los animales deben vivir.
La esperanza de una nueva recuperación
A pesar de los resultados negativos, los especialistas no descartan que todavía queden ejemplares en la región. La falta de avistamientos genera preocupación, pero no constituye una prueba definitiva de extinción.
La recuperación de las colonias de perritos de la pradera será uno de los factores determinantes para evaluar una posible nueva reintroducción. Si las condiciones ambientales mejoran, los responsables del programa contemplan la posibilidad de volver a liberar hurones en Meeteetse durante 2027.
La situación vuelve a poner de manifiesto las dificultades que enfrentan los programas de conservación: incluso después de décadas de trabajo y avances científicos, una especie puede volver a quedar al borde de la desaparición cuando las enfermedades y la degradación de su hábitat afectan los recursos indispensables para sobrevivir.