Voyager 1 cumple 49 años: la histórica misión de la NASA que sigue explorando el espacio interestelar
La sonda Voyager 1 cumplió este sábado 49 años desde su lanzamiento, realizado el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral, Florida. Concebida originalmente para estudiar Júpiter y Saturno, la nave de la NASA se convirtió con el paso de las décadas en el objeto construido por seres humanos más distante de la Tierra y en la primera sonda en alcanzar el espacio interestelar.
Aunque Voyager 1 despegó 16 días después que su gemela Voyager 2, siguió una trayectoria más rápida y llegó primero a Júpiter. En 1979, durante su acercamiento al planeta, obtuvo miles de imágenes y permitió estudiar en detalle su atmósfera, anillos y lunas. Uno de sus principales descubrimientos se produjo en Io, donde detectó volcanes activos, la primera evidencia de actividad volcánica fuera de la Tierra.
El siguiente gran destino fue Saturno, visitado en noviembre de 1980. La misión estudió sus anillos, campo magnético y lunas, con especial interés en Titán y su espesa atmósfera. La trayectoria elegida para acercarse a esa luna modificó definitivamente el rumbo de Voyager 1 y la colocó en una ruta que la alejaría de los planetas del Sistema Solar.
Otro de sus grandes hitos ocurrió el 14 de febrero de 1990, cuando la NASA ordenó a la sonda girar sus cámaras hacia el interior del Sistema Solar. Entre las 60 imágenes tomadas apareció la Tierra como un diminuto punto de luz, en una fotografía que se convirtió en el célebre “Pale Blue Dot” o “Punto azul pálido”. En 1998, Voyager 1 superó a Pioneer 10 como el objeto humano más lejano y, en 2012, atravesó la heliopausa, convirtiéndose en la primera nave en ingresar al espacio interestelar.
A casi medio siglo de su lanzamiento, Voyager 1 continúa alejándose y enviando información científica a la Tierra. Actualmente se encuentra a unos 25.670 millones de kilómetros de nuestro planeta, una distancia que hace que sus señales tarden cerca de 23 horas y 47 minutos en llegar. La nave funciona gracias a generadores termoeléctricos de radioisótopos, aunque su energía disminuye progresivamente, por lo que la NASA ha ido apagando sistemas e instrumentos para prolongar su vida útil. Si las condiciones se mantienen, el próximo 18 de noviembre alcanzará una distancia equivalente a un día-luz de la Tierra, otro récord para una de las misiones más extraordinarias de la historia de la exploración espacial.