Salió de Canadá para dar la vuelta al mundo caminando y tardó 11 años en regresar: recorrió 75.000 kilómetros
Jean Béliveau tenía 45 años cuando decidió abandonar su vida en Montreal y emprender una travesía que terminaría convirtiéndose en una de las grandes aventuras de su vida. Caminó durante más de 4.000 días, atravesó 64 países y pasó por la Argentina.
El 18 de agosto de 2000, en el día de su cumpleaños número 45, Jean Béliveau salió de Montreal, Canadá, con un objetivo que parecía imposible: dar la vuelta al mundo a pie.
El canadiense, que trabajaba como vendedor de carteles luminosos, acababa de atravesar la quiebra de su negocio. Lo que comenzó como una forma de escapar de una situación personal complicada terminó transformándose en una travesía de más de una década, con un mensaje de paz y lucha contra la violencia infantil.
Béliveau regresó a su ciudad natal en octubre de 2011, con 56 años. Para entonces había recorrido aproximadamente 75.000 kilómetros, atravesado 64 países y pasado más de 4.000 días en el camino.
Durante los primeros kilómetros de su aventura, Béliveau no caminaba: corría. Partió desde Montreal, atravesó parte de Estados Unidos y llegó hasta Atlanta. Allí decidió disminuir el ritmo y continuar el resto de la expedición a pie.
Después pasó por México y distintos países de América Central hasta llegar a Sudamérica.
A fines de 2002 ingresó a la Argentina desde Chile. Permaneció aproximadamente tres meses en el país y recorrió 1.286 kilómetros, pasando por Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos antes de llegar a la Ciudad de Buenos Aires.
La travesía estuvo marcada por desafíos físicos y climáticos. En Perú, por ejemplo, tuvo que atravesar zonas montañosas de más de 4.000 metros de altura mientras empujaba unos 50 kilos de equipaje.
También cruzó algunos de los lugares más extremos del planeta, entre ellos el desierto de Atacama, el Sahara y el interior de Australia.
En Australia permaneció durante tres meses soportando temperaturas que alcanzaban los 45 grados, una experiencia que años después recordó como una de las más difíciles de todo el viaje.
Pero las dificultades no fueron solamente físicas. Béliveau pasó gran parte de esos 11 años lejos de su familia y de su entorno. Su pareja, Luce Archambault, tuvo un papel fundamental: lo acompañó emocionalmente, lo ayudó económicamente y viajó en distintas oportunidades para encontrarse con él durante la travesía.
El 16 de octubre de 2011, Béliveau finalmente regresó a Montreal. Durante los últimos kilómetros fue acompañado por más de 100 personas, mientras que una multitud lo esperaba en la ciudad para celebrar su llegada.
Habían pasado 11 años desde aquel día en que salió de Canadá con apenas 45 años.
En total, había recorrido 75.000 kilómetros a través de 64 países. Lo que comenzó como una decisión impulsada por una crisis personal terminó convirtiéndose en una misión para promover la paz y concientizar sobre la violencia contra los niños en distintas partes del mundo.
Su historia quedó como el testimonio de una aventura extraordinaria: 11 años, 75.000 kilómetros y un planeta recorrido paso a paso.