Con solo 10 años escribió un libro, creó una app contra el bullying y fue elegido para un programa de la NASA
David Camacho, conocido como David Da Vinci, tiene apenas 10 años, pero ya acumula logros que sorprenden al mundo. Es autor de un libro, desarrolló una aplicación para combatir el bullying, habla cuatro idiomas y fue seleccionado para participar del programa Jr. NASA, una experiencia internacional destinada a jóvenes con talentos excepcionales.
Nacido en Querétaro, México, David obtuvo un coeficiente intelectual de 162 puntos, una cifra superior al nivel que habitualmente se atribuye a Albert Einstein y Stephen Hawking. Sin embargo, el pequeño rechaza que lo llamen "niño genio". En distintas entrevistas aseguró que todavía está aprendiendo y que solo quiere utilizar sus capacidades para ayudar a otras personas.
Uno de sus proyectos más importantes nació de una experiencia dolorosa. Durante sus primeros años de escuela sufrió bullying por ser diferente, una situación que lo llevó a crear Macayos, una aplicación basada en inteligencia artificial que enseña a niños y adolescentes a reconocer, comprender y gestionar sus emociones mediante juegos y actividades interactivas. El objetivo es prevenir situaciones de acoso escolar y brindar herramientas para mejorar la convivencia dentro de las escuelas.
Además de programar, David publicó el libro "Enciende tu chispa", donde relata cómo logró transformar las experiencias de discriminación en una oportunidad para crecer y motivar a otros chicos a creer en sí mismos. En la obra comparte enseñanzas sobre perseverancia, disciplina y propósito de vida.
El niño también siente una profunda admiración por Leonardo da Vinci, motivo por el cual adoptó ese apellido como nombre artístico. Actualmente estudia en una escuela internacional en línea que le permitirá ingresar de manera anticipada a la universidad y ya domina español, inglés, francés y alemán, mientras continúa aprendiendo otros idiomas como ruso, portugués e italiano.
En 2024 fue seleccionado junto a otros diez niños destacados del mundo para participar del programa Jr. NASA, donde realizó entrenamientos similares a los de los astronautas. Durante esa experiencia practicó flotación en estado neutro, experimentó un túnel de viento vertical para simular paracaidismo y hasta tuvo la oportunidad de pilotar un avión bajo la supervisión de instructores especializados.
Pese a todos sus reconocimientos, David insiste en que sigue siendo un niño como cualquier otro. Le gusta jugar, pasar tiempo al aire libre y sostiene que las personas con altas capacidades intelectuales no tienen todas las respuestas, sino que simplemente aprenden con mayor rapidez. Su mayor deseo, asegura, es que su trabajo contribuya al bienestar de otros niños y deje un impacto positivo en la sociedad.