Actualidad I24 04 de febrero de 2026

Día del Guardavidas: por qué se celebra el 4 de febrero y la otra fecha que celebra a la profesión en plena temporada de verano

En Argentina el oficio cuenta con dos fechas con significados muy distintos.

La imagen se repite cada verano, con torres altas, silbatos colgados al cuello y miradas fijas sobre el agua. El guardavidas forma parte del paisaje costero argentino y también del entramado social que sostiene la temporada de verano. Su tarea combina prevención, reacción inmediata y una cuota permanente de alerta, incluso cuando la playa parece tranquila.

El reconocimiento a esta profesión convive con una particularidad que no todos conocen, y es que existen dos momentos distintos para recordarla. Ambos tienen peso histórico, sentidos diferentes y generan debate dentro del propio sector, algo que habla de una identidad construida con capas y matices.

La doble fecha no surge del azar. Está ligada a un hecho trágico, a decisiones institucionales y a discusiones que siguen abiertas entre asociaciones, sindicatos y trabajadores que todos los días se meten al mar cuando otros salen. Entender por qué conviven ambas conmemoraciones permite leer mejor cómo se formó el oficio y cómo se piensa hoy su rol social.

4 de febrero

El 4 de febrero remite a un episodio que marcó a fuego a la comunidad de guardavidas. Ese día, en 1978, Guillermo Volpe, referente del sector en Mar del Plata, murió mientras participaba de un rescate en condiciones extremas. El hecho generó una fuerte conmoción y se transformó, con el paso del tiempo, en un símbolo del riesgo real que implica el trabajo, incluso para quienes tienen experiencia y entrenamiento.


A partir de esa tragedia, distintas agrupaciones comenzaron a tomar la fecha como un espacio de memoria y reflexión. No se trata solo de recordar a Volpe, sino de visibilizar una realidad que muchas veces queda tapada por la postal veraniega: corrientes imprevisibles, cambios bruscos de clima y situaciones donde cada segundo cuenta.
En varias localidades costeras, el 4 de febrero se vive con actos sencillos, banderas a media asta o guardias especiales. Para muchos trabajadores, esta jornada tiene un peso emocional fuerte y funciona como un recordatorio de por qué la formación continua y el respeto por las indicaciones no son un detalle menor.

14 de febrero


El 14 de febrero tiene un origen distinto y más institucional. Esa jornada fue establecida como Día del Guardavidas a nivel nacional a partir de una resolución oficial, con la intención de unificar el reconocimiento en todo el país. La elección buscó correr el foco del hecho trágico y poner el acento en la labor preventiva, el compromiso diario y la función social del puesto.

En la práctica, esta fecha suele estar asociada a saludos formales, comunicados oficiales y campañas de concientización. También coincide con uno de los momentos más intensos de la temporada, cuando playas y ríos están a pleno y la exigencia laboral sube varios escalones.

La convivencia de ambas fechas no está exenta de discusiones. Algunos sectores priorizan el 4 por su carga simbólica; otros impulsan el 14 como referencia nacional. Esa tensión refleja una profesión que no es homogénea y que se construyó entre experiencias locales, tragedias, avances normativos y reclamos pendientes.

Más allá del calendario, el consenso aparece en otro punto: el guardavidas no es solo quien corre cuando alguien levanta el brazo. Es quien lee el agua, ordena el espacio, anticipa riesgos y muchas veces pone el cuerpo cuando el margen de error es mínimo.