Nacionales Redacción I24 02 de febrero de 2026

Crece la polémica por el traslado del sable corvo de San Martín y suman voces críticas desde el ámbito académico

El posible traslado del sable corvo del general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional (MHN) al Regimiento de Granaderos a Caballo reavivó un fuerte debate en el ámbito cultural, político y académico. Mientras el Gobierno sostiene que la medida apunta a garantizar una mejor custodia, preservación y seguridad de una de las piezas más emblemáticas del patrimonio histórico argentino, asociaciones de historiadores, investigadores y sectores de la oposición cuestionan la decisión y advierten sobre el uso político de un bien de altísimo valor simbólico. El cambio podría concretarse en los próximos días, en el marco de un acto oficial previsto para el 7 de febrero en el Campo de la Gloria, en San Lorenzo.

Desde la Asociación Argentina de Investigadores en Historia señalaron que la medida contraviene el decreto de 1897 que formalizó la donación del sable a la Nación y estableció como destino el Museo Histórico Nacional, institución pública, civil y abierta a la ciudadanía. En esa línea se expresó la historiadora Beatriz Bragoni, especialista en la figura del Libertador, quien consideró la decisión “desafortunada” y advirtió que implicaría un retroceso en materia de políticas de preservación cultural. Según explicó, el MHN es el ámbito natural para la exhibición y estudio de la reliquia, ya que allí forma parte de un conjunto de objetos que permiten contextualizar la figura de San Martín y su gesta continental.

Bragoni también trazó la trayectoria histórica y simbólica del sable, que fue legado por San Martín a Juan Manuel de Rosas en su testamento de 1844 y más tarde donado al Estado nacional, pasando del ámbito privado al patrimonio público. Para la investigadora, trasladarlo al Regimiento de Granaderos refuerza una lectura que asocia el legado sanmartiniano exclusivamente al ámbito castrense, cuando su figura tiene una dimensión histórica, política y continental mucho más amplia. Desde el Gobierno, en cambio, sostienen que el decreto original fija una finalidad —su conservación por parte del Estado— y no un lugar específico, y recuerdan que el regimiento, creado por el propio San Martín, ya custodió el sable durante décadas. En medio de la controversia, el debate de fondo vuelve a poner en discusión cómo se gestionan, preservan y resignifican los bienes patrimoniales más sensibles de la historia argentina.