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# De la Antártida a Nueva York: una tabla de surf congelada se convirtió en símbolo de la crisis climática

Dos hermanos argentinos llevaron hasta Times Square una tabla de surf encerrada en un bloque de hielo para llamar la atención sobre la situación ambiental de la Antártida y promover su conservación.

Una particular instalación sorprendió a quienes transitaron por Times Square, en pleno centro de Nueva York: una tabla de surf quedó atrapada dentro de un enorme bloque de hielo. La obra tiene detrás a los hermanos argentinos Joaquín y Julián Azulay, integrantes del proyecto “Gauchos del Mar”, y busca generar conciencia sobre la crisis climática y la necesidad de proteger los ecosistemas antárticos.

La tabla no fue elegida al azar. Es la misma que los hermanos llevaron durante una expedición a la Antártida, continente que recorrieron como parte de un proyecto audiovisual que dio origen al documental “Antártica, dominio uno”.

La instalación de Nueva York forma parte de una iniciativa que anteriormente pasó por Buenos Aires y Roma, y que los hermanos esperan trasladar próximamente a Australia, en el marco de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).

Junto a la estructura de hielo colocaron un código QR que permite acceder al documental y participar de una petición vinculada con la creación de un área marina protegida en la Antártida.

Cada bloque de hielo utilizado para la intervención tiene aproximadamente un metro de largo por 50 centímetros de ancho y pesa alrededor de 120 kilos. El contraste entre el paisaje antártico y uno de los espacios urbanos más concurridos del mundo forma parte central del mensaje.

Joaquín y Julián Azulay tienen 39 y 40 años y nacieron en la provincia de Buenos Aires. Aunque estudiaron administración de empresas y arquitectura, respectivamente, desde jóvenes encontraron en el surf una forma de recorrer distintos lugares del mundo.

Hace más de 15 años comenzaron a viajar con cámaras y equipos básicos para documentar sus recorridos. Aquella experiencia terminó transformándose en Gauchos del Mar, una productora dedicada a registrar expediciones, naturaleza y distintas problemáticas ambientales.

A lo largo de los años realizaron siete expediciones, produjeron ocho películas y obtuvieron numerosos reconocimientos en festivales.

La Antártida fue uno de sus desafíos más recientes. El objetivo inicial era encontrar y surfear una de las olas más australes del planeta, pero el viaje terminó convirtiéndose también en una experiencia de observación y concientización ambiental.

Durante la expedición registraron la fauna y los paisajes del continente y entrevistaron a científicos y especialistas vinculados con la conservación y la política antártica.

Según explicó Joaquín Azulay, el contacto permanente con la naturaleza modificó la manera en que ambos observan los lugares que recorren. La presencia de residuos y materiales que llegan incluso a zonas alejadas de los grandes centros urbanos comenzó a convertirse en una preocupación recurrente.

Para los hermanos, el objetivo de sus producciones dejó de ser solamente mostrar viajes y aventuras. También buscan utilizar sus documentales para acompañar iniciativas relacionadas con la preservación ambiental.

Uno de los antecedentes que marcó ese camino fue el trabajo realizado sobre la Península Mitre, en Tierra del Fuego, una experiencia que, según los hermanos, contribuyó a visibilizar la importancia de ese territorio y acompañó el proceso que derivó en su protección.

La historia de la tabla congelada resume la transformación del proyecto. Lo que comenzó como una aventura de dos jóvenes apasionados por el surf terminó convirtiéndose en una herramienta para comunicar problemáticas ambientales.

Primero estuvo en el Obelisco de Buenos Aires, luego llegó a Roma y finalmente fue trasladada a Times Square. En cada lugar, la imagen busca provocar el mismo contraste: un elemento asociado al océano y a la Antártida aparece en medio de grandes ciudades para recordar la existencia de un territorio distante, pero relacionado con el equilibrio ambiental del planeta.

Con esta iniciativa, los hermanos Azulay continúan difundiendo su documental y promoviendo acciones destinadas a generar mayor conciencia sobre la conservación de la Antártida y sus ecosistemas.

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