


Cuba acumula ocho apagones totales en 2026 y la población recurre a soluciones improvisadas
Internacional11 de octubre de 2026 I24La crisis eléctrica continúa afectando a millones de habitantes de la isla, mientras comunidades, comercios y empresas estatales buscan alternativas para afrontar los prolongados cortes de energía. Paneles solares, hornos adaptados para funcionar con leña y fogones especiales forman parte de las respuestas ante un sistema que enfrenta un déficit de generación superior a los 2.000 megavatios en numerosas jornadas.
Cuba atraviesa una persistente crisis energética que ya acumula ocho apagones generales en lo que va de 2026. El deterioro de las instalaciones, las dificultades para conseguir combustible y la falta de inversiones durante décadas figuran entre los factores que mantienen bajo presión al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Ante este escenario, distintos sectores de la sociedad cubana comenzaron a implementar soluciones alternativas para sostener actividades cotidianas y reducir la dependencia de una red eléctrica que registra interrupciones frecuentes.
Una de las iniciativas surgió en Zaza del Medio, en la provincia de Sancti Spíritus, donde los vecinos reunieron aproximadamente 10.000 dólares para adquirir paneles solares destinados a una radiobase de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa). El objetivo es contribuir a mantener la cobertura telefónica durante los cortes de electricidad.
En Villa Clara, el estadio de béisbol Augusto César Sandino también comenzó a incorporar energía solar para garantizar su suministro eléctrico de cara a las actividades deportivas.
Estas experiencias se suman a la instalación de sistemas fotovoltaicos en dependencias estatales y otras infraestructuras, en el marco de los esfuerzos oficiales por ampliar el uso de fuentes renovables.
En la comunidad José Martí, ubicada en San Cristóbal, provincia de Artemisa, una panadería estatal modificó su sistema de funcionamiento para enfrentar la escasez de combustible.
Los trabajadores diseñaron una estructura que utiliza marabú, una especie vegetal empleada como leña, para generar el calor necesario para el horno. La adaptación permite continuar con parte de la producción sin depender del diésel.
Sin embargo, las dificultades no se limitan al suministro energético. La escasez de harina y azúcar también afecta la elaboración de pan, por lo que el establecimiento analiza acuerdos con trabajadores privados y pequeñas empresas para conseguir materias primas.
En Santa Clara, Villa Clara, abrió un establecimiento denominado La Casa del Forestal, que comercializa fogones diseñados para utilizar aserrín y raíces de pino como parte del proceso de encendido del carbón.
La iniciativa apunta a ofrecer alternativas para cocinar cuando se interrumpe el suministro eléctrico, una situación que obliga a numerosas familias a reorganizar sus rutinas y buscar otras formas de preparar alimentos.
En Guantánamo también se implementaron espacios comunitarios a partir de contenedores marítimos adaptados para facilitar la carga de dispositivos y la preparación de alimentos durante los cortes prolongados.
De acuerdo con los datos citados por Infobae, Cuba registró ocho colapsos totales del sistema eléctrico durante 2026. El episodio más reciente de ese tipo ocurrió el 18 de septiembre y demandó varias horas de trabajo para recuperar el suministro.
A estos acontecimientos se suman las interrupciones parciales. El 10 de octubre, una falla en la línea de transmisión de 220 kilovoltios que conecta Nuevitas con Las Tunas provocó una desconexión que afectó a las provincias orientales de Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. El servicio comenzó a restablecerse aproximadamente cuatro horas después, según la información difundida por la Unión Eléctrica.
La situación refleja la fragilidad de una infraestructura que depende de centrales termoeléctricas antiguas y que enfrenta dificultades para mantener una generación estable. La escasez de combustible y las averías reducen la capacidad de respuesta ante nuevas fallas.
Las autoridades cubanas impulsan la instalación de paneles solares como parte de una estrategia para diversificar la matriz energética. Según cifras oficiales citadas en el informe, hasta julio se habían instalado 4.292 sistemas fotovoltaicos en el país, mientras que el Gobierno informó avances en la incorporación de estos equipos a las radiobases de telecomunicaciones.
La generación renovable ha aumentado, pero todavía resulta insuficiente para compensar el déficit eléctrico. La isla busca alcanzar una participación del 30% de energías renovables para 2030, frente a un nivel cercano al 10% señalado en el informe para el período actual.
Mientras continúan esos proyectos, las soluciones comunitarias y las adaptaciones de establecimientos productivos muestran cómo la población intenta sostener servicios básicos frente a una crisis que impacta en los hogares, el comercio, el transporte y la actividad económica.
Por el momento, la ampliación de la generación solar convive con medidas de emergencia que buscan responder a las necesidades inmediatas de una población que sigue afrontando cortes de electricidad recurrentes.


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