La ganadería argentina podría reducir sus emisiones un 15% con tecnología de manejo eficiente

Actualidad03 de octubre de 2026 I24

Un trabajo desarrollado por especialistas del INTA en la Cuenca del Salado proyecta una reducción acumulada de unas 7400 toneladas de dióxido de carbono equivalente entre 2027 y 2040. Además, el modelo permitiría aumentar un 40% la producción por vientre y reducir casi un 27% la huella de carbono por kilo de carne.

La ganadería argentina avanza en la búsqueda de sistemas productivos más eficientes y con menor impacto ambiental. Un estudio desarrollado por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el marco de la iniciativa internacional Ganasur, mostró que la incorporación de determinadas prácticas de manejo podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin resignar producción.

El trabajo tomó como referencia un sistema ganadero de ciclo completo ubicado en la Pampa deprimida, particularmente en la Cuenca del Salado, una de las principales zonas de producción bovina del país. Allí, los investigadores analizaron distintas alternativas para mejorar la eficiencia productiva y, al mismo tiempo, disminuir la huella ambiental.

De acuerdo con las proyecciones del estudio, la implementación completa de las tecnologías propuestas permitiría evitar aproximadamente 7400 toneladas de dióxido de carbono equivalente entre 2027 y 2040, lo que representaría una reducción acumulada del 15% de las emisiones frente a un escenario sin modificaciones en las prácticas de manejo.

El impacto también se observaría en la huella de carbono por kilogramo de carne producido. Para 2040, las emisiones anuales de los establecimientos analizados podrían ubicarse en unas 2645 toneladas de CO₂, mientras que la huella por kilo de carne disminuiría cerca de un 27%.

Uno de los principales resultados del modelo es que la reducción de emisiones no estaría asociada a una disminución de la actividad ganadera. Por el contrario, el estudio proyecta un incremento del 40% en la producción por vientre, pasando de unos 197 kilos de peso vivo a un promedio de 275 kilos.

Para alcanzar estos resultados, los especialistas plantearon una serie de medidas que pueden incorporarse de manera gradual. Entre ellas se encuentran la mejora de los planes sanitarios y reproductivos, el descarte de vacas improductivas, un manejo más eficiente del pastoreo, la recuperación de pasturas degradadas y la incorporación de leguminosas.

También se contempla la suplementación estratégica, la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) y la selección genética orientada a mejorar la eficiencia del rodeo. Según el trabajo, estas herramientas fueron evaluadas teniendo en cuenta no solamente su impacto ambiental, sino también sus costos y su viabilidad para los productores.

La propuesta del proyecto Ganasur plantea que la transformación de los sistemas ganaderos no tiene que realizarse de manera inmediata ni incorporando todas las tecnologías al mismo tiempo.

La primera etapa apunta a medidas de menor complejidad, relacionadas con el ordenamiento del rodeo y la mejora del desempeño reproductivo. Luego se plantea fortalecer la alimentación mediante un mejor manejo de las pasturas y la suplementación.

Finalmente, se incorporarían herramientas de mayor precisión, como la biotecnología reproductiva y la genética avanzada.

El estudio señala que esta estrategia progresiva permitiría que los productores puedan realizar las inversiones de manera escalonada, utilizando los beneficios económicos obtenidos a partir de las primeras mejoras para avanzar posteriormente hacia tecnologías de mayor inversión.

Los resultados obtenidos en la Cuenca del Salado forman parte de una iniciativa regional que busca evaluar alternativas de mitigación en distintos sistemas pecuarios de los países del Cono Sur. El proyecto Ganasur reúne a organismos de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

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