
Frente a más de 2000 trabajadores, Grasso fue contundente ante la amenaza del Gobierno: "No vamos a permitir que le metan la mano en el bolsillo a los laburantes"
El intendente de Río Gallegos Pablo Grasso, y el secretario General del SOEM Pedro Mansilla, encabezaron este jueves una multitudinaria movilización junto a más de 2000 trabajadores municipales para presentar tres petitorios formales a los poderes del Estado. La medida, que contó con el respaldo de otros jefes comunales y legisladores, busca frenar la amenaza del Gobierno provincial de recortar los fondos coparticipables y garantizar la intangibilidad de los salarios.
La marcha contó con la presencia de los intendentes Aldo Aravena (28 de Noviembre) y Darío Menna (Río Turbio), y con el apoyo formal de Zulma Neira (Los Antiguos). También acompañaron la diputada nacional Moira Lanesan, los concejales capitalinos Soledad Kamu, Julio Arabena, y Martín Chávez, los legisladores de Río Turbio Abigail Mazú y Emilio Martínez, y el concejal de 28 de Noviembre Nicolás Chacón, autoridades municipales y referentes sociales.
La movilización comenzó en la zona de la costanera y se trasladó hasta las sedes de los distintos poderes del Estado para entregar los documentos en defensa de la autonomía financiera de la capital. En el Tribunal Superior de Justicia se solicitó que se resuelva la cuestión de fondo y se pronuncie sobre inconstitucional de la retención de la coparticipación que afecta la autonomía municipal; en Casa de Gobierno se reclamó que el Ejecutivo no avance sobre los recursos vitales para obras y servicios; y se solicitó a la Cámara de Diputados el cese del descuento del 20% destinado al Fondo de Sustentabilidad de la Caja de Previsión Social (CPS), pidiendo que el Municipio pueda transferir esos recursos de forma directa.
En Diputados, la nota fue entregada en mano a legisladores que integran el Bloque Unión por la Patria, quienes salieron del edificio (que estaba fuertemente custodiado) para compartir un momento con las autoridades y los trabajadores.
Allí, Grasso tomó la palabra: otorgó un fuerte reconocimiento al personal municipal por su rol diario en el sostenimiento de la ciudad y apuntó duramente contra el ajuste sistemático. "El sueldo de los municipales no lo puede tocar nadie. Acá hay laburantes de todos los sectores, no hay bandera partidaria: está la bandera de los trabajadores a los que no les alcanza para llegar a fin de mes", sentenció el intendente.
El jefe comunal advirtió sobre el impacto de la crisis económica nacional y el rol de contención que asumió su gestión frente al retiro de otras esferas gubernamentales. En ese sentido, subrayó que el Municipio se hace cargo de sostener "lo que abandonan Nación y Provincia", incluyendo la atención primaria de salud para los afiliados a la Caja de Servicios Sociales. "En la Legislatura tenemos que discutir la flexibilización de las tarifas exorbitantes, no del laburo, y una redistribución de los ingresos, no el ajuste que planifican", disparó.
Grasso cuestionó las contradicciones de la dirigencia provincial y defendió la autarquía de Río Gallegos: "Después de instalar que no hay plata, ahora dicen que tenemos. Pagamos los aguinaldos, los sueldos y bancamos todo el funcionamiento sin ayuda de nadie. No pueden ser tan caraduras: si quieren ser intendentes, que se presenten el año que viene y les vamos a ganar".
Sobre el cierre, el mandatario local interpeló directamente al presidente de la Nación y al gobernador santacruceño. Tras dejar en claro que no permitirán que "le metan la mano en el bolsillo a los laburantes", reiteró la necesidad de construir un Estado dinámico, eficiente y transparente, y dejó la puerta abierta al diálogo: "Queremos consensuar, gobernador. Convóquenos, lo estamos esperando".



El respaldo de los trabajadores
Por su parte, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM), Pedro Mansilla, ratificó el contundente acompañamiento del gremio y lanzó una advertencia al Ejecutivo provincial. Tras destacar la "empatía" generada con un intendente "proclive al diálogo", el dirigente sindical exigió resultados a la clase política frente al cierre de comercios y la pérdida de empleo privado.
"Los trabajadores sabemos cuándo salir a la calle para cuidar nuestro salario y no podemos ser la variable de ajuste. El Gobierno tiene la posibilidad histórica de ponerle un freno a esto antes de que se genere. No nos empujen al conflicto: no se metan con la plata de los trabajadores", concluyó Mansilla.
Luego de los discursos, se realizó la desconcentración pacífica de todos los participantes.





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