
Israel bombardeó varias zonas densamente pobladas en el centro de Beirut el miércoles por la tarde sin previo aviso.

El ejército israelí calificó la operación como el mayor ataque coordinado en la guerra actual, al golpear más de 100 objetivos de Hezbollah en 10 minutos en Beirut, el sur de Líbano y el valle oriental del Beká.
Salía humo negro de varias partes de la capital costera. Las explosiones interrumpían los bocinazos del tráfico en lo que había sido una tarde de cielo azul, mientras ambulancias se dirigían a toda velocidad hacia las llamas. Al menos un edificio de apartamentos fue alcanzado. Los equipos de emergencia revisaban vehículos calcinados.
De momento no se sabe cuántas personas murieron o resultaron heridas, pero varios ataques se produjeron en lugares comerciales concurridos, lo que provocó pánico en las calles.
"El Estado libanés y sus civiles deben rechazar el afianzamiento de Hezbollah en zonas civiles y su capacidad de acumulación de armas", señaló el ejército en un comunicado.







