Registran por primera vez a un lechuzón orejudo en Chubut

01 de abril de 2026SSSS

Un equipo de científicos del IPEEC-CONICET ha documentado un hito para la biodiversidad patagónica: la primera presencia y reproducción confirmada del lechuzón orejudo (Asio clamator) en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh).

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Este hallazgo no solo representa un avistamiento fortuito, sino la prueba de que la especie ha logrado establecerse y nidificar a más de 280 kilómetros al sur de su distribución conocida hasta ahora.

Hasta hace poco, los registros de esta rapaz en la región eran escasos y se limitaban a puntos aislados como San Antonio Oeste y Las Grutas, en Río Negro. Sin embargo, la investigación liderada por Anahí Formoso y Daniel Udrizar Sauthier, en colaboración con fotógrafos de naturaleza locales, confirmó que el lechuzón no solo está de paso por el VIRCh, sino que ha convertido al valle en su nuevo hogar.

El estudio, publicado recientemente en la revista científica Nuestras Aves, destaca que se ha ampliado el mapa de distribución de la especie significativamente hacia el sur del país.

También destacan un éxito reproductivo, tras el hallazgo de nidos con pichones que demuestra que las condiciones del valle son aptas para su ciclo biológico completo.

Paradójicamente, la deforestación y otras actividades humanas han creado ambientes abiertos que resultan favorables para esta ave, facilitando su colonización en la zona.

Más allá de la expansión geográfica, el equipo observó un detalle que podría cambiar los manuales de ornitología: diferencias notables en la coloración del plumaje entre los adultos.

El lechuzón orejudo no es solo una cara bonita (y con "orejas" de plumas llamativas); cumple una función vital como controlador biológico de roedores, ayudando a mantener el equilibrio en los ecosistemas agrícolas y rurales del VIRCh.

A pesar de su utilidad, los investigadores subrayan la importancia de la educación ambiental. Históricamente, las lechuzas y búhos han cargado con estigmas y mitos negativos. Con este nuevo registro, se abren puertas para:

  1. Fomentar el conocimiento científico sobre las rapaces patagónicas.

  2. Derribar prejuicios para garantizar su conservación.

  3. Desarrollar nuevas líneas de investigación sobre el comportamiento de la especie en climas más fríos.

Este hallazgo reafirma que la naturaleza está en constante movimiento y que, incluso en paisajes transformados por el hombre, la vida silvestre encuentra grietas para prosperar y sorprendernos.

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