Domingo de Ramos: el Papa León XIV pidió en su mensaje frenar la violencia y “deponer las armas”

29 de marzo de 2026SSSS

En el marco de la celebración del Domingo de Ramos, el papa León XIV realizó un contundente llamado a la paz y a la reconciliación entre los pueblos, al advertir que “la violencia solo genera más violencia” y que Dios no puede ser utilizado como argumento para justificar conflictos armados.

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La homilía, pronunciada en el Vaticano ante miles de fieles, estuvo marcada por un mensaje directo frente al contexto internacional atravesado por guerras, crisis humanitarias y tensiones políticas. En ese escenario, el Pontífice propuso la figura de Jesucristo como el “Rey de la paz”, en contraposición a la lógica del enfrentamiento y la división.

León XIV planteó que la paz no debe entenderse como una idea abstracta, sino como un valor central del Evangelio y una responsabilidad concreta de los creyentes. En ese sentido, llamó a rechazar cualquier forma de violencia y a construir caminos de reconciliación en un mundo que describió como “herido”.

Durante su reflexión, subrayó el contraste entre la actitud de Cristo —basada en la mansedumbre y la misericordia— y el clima de violencia que lo rodeaba en el relato bíblico. Mientras “se prepara la guerra”, sostuvo el Papa, Jesús se mantiene como una luz en medio de la oscuridad.

Uno de los momentos centrales del mensaje fue la referencia al ingreso de Jesús a Jerusalén montado en un asno, símbolo de humildad y rechazo al poder militar. Para León XIV, ese gesto representa una toma de posición clara frente a la lógica de la fuerza: el Mesías no se impone por la violencia, sino por el amor.

En el tramo final, León XIV vinculó el sufrimiento de Cristo con las problemáticas actuales. Señaló que las heridas de Jesús reflejan hoy el dolor de los enfermos, los pobres, los abandonados y, especialmente, de quienes padecen la guerra y la opresión.

“Cristo sigue clamando desde la cruz”, afirmó, al tiempo que llamó a la humanidad a recordar su condición de fraternidad y a abandonar las armas.

El mensaje concluyó con una oración en la que se expresó la esperanza de que la violencia y la injusticia no tengan la última palabra, en un contexto global donde los llamados a la paz adquieren una creciente urgencia.

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