Ciberataques en Europa: hackearon heladeras de supermercados y cámaras de plasma en bancos de sangre
Una serie de ciberataques registrados en Europa encendió las alarmas sobre la seguridad de los dispositivos conectados a internet y sus consecuencias en servicios esenciales. Las intrusiones afectaron heladeras de supermercados y sistemas de refrigeración de centros de almacenamiento de plasma sanguíneo, en episodios que evidenciaron cómo una vulnerabilidad informática puede provocar daños físicos y comprometer recursos sanitarios.
Los ataques se produjeron durante el denominado “octubre negro” y aprovecharon debilidades en sistemas de control remoto utilizados para administrar instalaciones de refrigeración. Entre los equipos afectados se encontraban dispositivos antiguos que ya no recibían actualizaciones de seguridad, una situación que incrementa el riesgo de intrusiones. Si bien todavía no se confirmó el mecanismo exacto de ingreso, los especialistas apuntan a posibles fallas de software y contraseñas predeterminadas como algunas de las vías de acceso.
En los supermercados, los ciberdelincuentes manipularon las funciones de descongelamiento de las heladeras, provocando un aumento de temperatura que deterioró los alimentos almacenados. Las intervenciones se realizaron durante la madrugada, cuando la posibilidad de una respuesta inmediata por parte del personal era menor, lo que permitió afectar distintos establecimientos sin necesidad de acceder físicamente a ellos.
En Francia, la intrusión alcanzó tres centros del Servicio Francés de Sangre y comprometió sistemas de supervisión de cámaras que almacenaban plasma destinado a transfusiones y a la elaboración de medicamentos. En este caso, las alarmas permitieron detectar las alteraciones de temperatura y actuar a tiempo para proteger o trasladar el material, evitando consecuencias mayores.
El episodio reavivó el debate sobre los riesgos de la denominada internet de las cosas (IoT), que incorpora conectividad a dispositivos y procesos cotidianos. Los especialistas advierten que la utilización de equipos sin soporte técnico, la falta de actualizaciones y los accesos remotos insuficientemente protegidos pueden facilitar ataques simultáneos contra múltiples instalaciones. En el ámbito sanitario, una interrupción de este tipo podría comprometer reservas de plasma y dificultar su reposición.
Frente a este escenario, el desafío pasa por reforzar la ciberseguridad de los sistemas industriales y sanitarios, mantener actualizados los dispositivos, restringir los accesos remotos y establecer protocolos de emergencia ante posibles intrusiones. También se plantea la necesidad de que los fabricantes garanticen períodos de soporte acordes con la vida útil de los equipos. Los recientes ataques en Europa dejaron una advertencia: la seguridad informática ya no se limita a proteger datos, sino que también resulta fundamental para garantizar el funcionamiento de servicios esenciales y evitar consecuencias concretas sobre la vida cotidiana.