El Gobierno argentino ve con optimismo la llegada de Pedro Alliana a la Presidencia de Paraguay
No obstante, dentro del Gabinete existen sectores que mantienen reservas sobre las circunstancias que provocaron la salida de Peña. La preocupación está centrada en el proceso político e institucional que desembocó en su destitución, aunque por el momento no se tradujo en cuestionamientos públicos hacia las autoridades paraguayas.
Desde la Cancillería, conducida por Pablo Quirno, siguen de cerca la evolución de los acontecimientos y evitan fijar una posición sobre el juicio político que desplazó a Peña o sobre la eventual sucesión de Alliana. Esta cautela contrasta con el optimismo que transmiten desde el entorno de Javier Milei, donde no anticipan un distanciamiento entre ambos países.
La relación entre Milei y Peña había mostrado una fuerte sintonía política, con encuentros bilaterales y coincidencias en materia de integración regional, comercio y apertura económica dentro del Mercosur. Durante 2025, ambos mandatarios mantuvieron reuniones en Asunción y participaron de actividades vinculadas a la cooperación política y comercial.
La crisis paraguaya se desencadenó tras la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay, luego de detectar problemas de solvencia. El congelamiento de depósitos y las investigaciones sobre los vínculos empresariales y políticos del grupo financiero derivaron en protestas y cuestionamientos que terminaron impactando en el gobierno de Santiago Peña.
En este escenario, la administración argentina apuesta a preservar la continuidad de la relación bilateral, aunque mantiene cautela frente a las circunstancias que provocaron la salida del mandatario paraguayo.