Policiales I24 29 de octubre de 2026

Un loro y una prueba de ADN fueron claves para esclarecer un femicidio: quedó firme la prisión perpetua

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a Jorge Raúl Álvarez por el abuso sexual y el asesinato de Elizabeth Toledo, ocurrido en 2018 en Virreyes, Buenos Aires. El caso tuvo un elemento inusual durante la investigación: un loro que repetía una frase que podría haber sido pronunciada por la víctima durante la agresión.

La condena a prisión perpetua de Jorge Raúl Álvarez por el femicidio de Elizabeth Alejandra Toledo quedó firme luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazara el recurso presentado por la defensa. La resolución ratificó el resultado de un proceso judicial en el que las pruebas genéticas y los testimonios fueron determinantes para sostener la acusación.

El crimen ocurrió el 30 de diciembre de 2018 en una vivienda de Virreyes Oeste, en el partido bonaerense de San Fernando. Toledo, de 46 años, fue encontrada asesinada y la investigación determinó que había sufrido abuso sexual y murió por estrangulamiento.

Durante la investigación se realizaron pericias que permitieron vincular a Álvarez con el crimen. Los análisis genéticos de los restos biológicos hallados en el cuerpo de la víctima constituyeron una de las pruebas centrales de la causa.

A estos elementos se sumaron testimonios que ubicaron al acusado en las inmediaciones de la vivienda en un horario cercano al hecho. El conjunto de las pruebas fue considerado durante el juicio que terminó con la condena a prisión perpetua en noviembre de 2021.

Uno de los detalles que más llamó la atención durante la investigación fue el comportamiento del loro que pertenecía a Toledo.

Según trascendió durante la causa, un efectivo policial que custodiaba la vivienda escuchó al animal repetir una frase: «¡Ay, por favor, soltame, ay no!».

Los investigadores consideraron que esas palabras podían estar relacionadas con los últimos momentos de la mujer. El episodio se convirtió en uno de los aspectos más recordados del caso, aunque la condena se sustentó en el conjunto de las pruebas incorporadas al expediente.

En el mismo proceso también fue juzgado Miguel Saturnino Rolón, conocido como «Mambo», quien había sido vinculado con la causa a partir de una pericia odontológica. Sin embargo, el tribunal consideró que los elementos reunidos no alcanzaban para condenarlo y resolvió absolverlo.

En cambio, Álvarez recibió la pena de prisión perpetua por los delitos de abuso sexual agravado y homicidio agravado por mediar violencia de género.

Con la decisión de la Corte Suprema, la condena quedó firme y se agotó esa instancia de revisión judicial. El caso de Elizabeth Toledo volvió a cobrar relevancia por la combinación de pruebas científicas, testimonios y el insólito episodio del loro que repetía una frase que pudo haber sido pronunciada durante el ataque.