Ciencia y tecnología I24 28 de octubre de 2026

La NASA descubrió un planeta gigante con forma de huevo y noches eternas

El extraño mundo presenta una forma alargada y condiciones extremas que lo diferencian de los planetas del Sistema Solar. El hallazgo vuelve a despertar el interés científico por la diversidad de cuerpos que existen más allá de nuestro vecindario cósmico.

Ubicado a unos 1300 años luz de la Tierra y con casi el doble del tamaño de Júpiter, este mundo está tan cerca de su estrella que completa una vuelta a su alrededor en apenas 3,7 días terrestres.

La exploración del universo continúa revelando mundos que desafían lo que conocemos sobre los planetas. El telescopio espacial James Webb permitió descubrir que WASP-17b, un gigante gaseoso con un hemisferio siempre iluminado y otro en oscuridad permanente, tiene una atmósfera cuyo contorno se parece ligeramente a un huevo.

Los exoplanetas, como se denomina a los cuerpos que orbitan estrellas fuera del Sistema Solar, pueden presentar condiciones muy diferentes de las que existen en la Tierra. Algunos son gigantes gaseosos, otros tienen temperaturas extremas y varios muestran comportamientos que todavía representan un desafío para los modelos científicos.

La forma de un planeta puede verse modificada por distintos factores, entre ellos la velocidad de rotación, la gravedad y las fuerzas de marea que ejerce su estrella. En determinados sistemas, la cercanía entre ambos cuerpos puede producir deformaciones importantes y generar condiciones muy diferentes entre distintas regiones del planeta.

Las llamadas noches eternas también pueden estar relacionadas con el acoplamiento de marea, un fenómeno por el cual un planeta tarda el mismo tiempo en girar sobre su eje que en completar una órbita alrededor de su estrella. En esos casos, una misma cara permanece orientada hacia el astro, mientras que la otra queda permanentemente alejada de su luz directa.

Sin embargo, estas características dependen de las propiedades específicas de cada sistema y deben analizarse a partir de observaciones y modelos astronómicos.

En los últimos años, telescopios espaciales como el James Webb y misiones de la NASA permitieron estudiar con mayor precisión las atmósferas, temperaturas y composiciones químicas de planetas distantes.

Ubicado a unos 1300 años luz de la Tierra y con casi el doble del tamaño de Júpiter, este mundo está tan cerca de su estrella que completa una vuelta a su alrededor en apenas 3,7 días terrestres.

Estas investigaciones buscan comprender cómo se forman los mundos, de qué están compuestos y qué condiciones pueden existir en ellos. Cada nuevo hallazgo aporta información para reconstruir la evolución de los sistemas planetarios y ampliar el conocimiento sobre la diversidad del universo.

Este planeta, además, gira de una manera particular: tarda lo mismo en dar una vuelta sobre sí mismo que en completar su órbita. Por eso, siempre muestra el mismo lado hacia su estrella. Así, en una mitad es de día todo el tiempo y en la otra, de noche.

Según descubrieron los científicos de la NASA que analizan los datos recibidos del Webb, los vientos de WASP-17b trasladan gases calientes desde la cara iluminada hacia la oscura. Al llegar al borde que conecta ambos hemisferios, el material todavía está caliente y expandido. Después de atravesar la zona nocturna, se enfría y se contrae. Así, un borde de la atmósfera sobresale más que el otro.

El descubrimiento vuelve a poner de manifiesto que los planetas pueden presentar características muy distintas de las que conocemos en nuestro propio Sistema Solar.