Ventanas tapadas y comida por delivery: cómo habría mantenido cautiva a su familia durante cuatro años en Esquel
El bioquímico Miguel Edgardo Battista, de 71 años, está detenido e imputado por presunta privación ilegítima de la libertad y abandono de persona. La ausencia de los tres hijos en la vía pública, los gritos durante la noche y las aberturas cubiertas fueron algunas de las señales que alertaron a los vecinos.
Una investigación judicial en Esquel, Chubut, permitió descubrir la situación de una familia que habría permanecido aislada durante aproximadamente cuatro años en una vivienda de dos plantas. El principal acusado es Miguel Edgardo Battista, un bioquímico de 71 años, señalado por presuntamente mantener encerrados a su esposa y a sus tres hijos.
De acuerdo con los testimonios recogidos por TN, la familia llevaba una vida prácticamente oculta. Las ventanas permanecían cubiertas con papeles, telas y placas, mientras que las compras y los pedidos de comida se realizaban a domicilio. El hombre era quien salía habitualmente de la casa, incluso durante la noche, para buscar productos o recibir a los repartidores.
La situación despertó sospechas entre los vecinos, quienes aseguraron que casi nunca veían a los hijos en la calle. También mencionaron la acumulación de basura en el exterior de la propiedad, el pasto crecido y los gritos que, según sus relatos, se escuchaban durante la madrugada.
Los hijos del matrimonio tienen 19, 17 y 13 años. Según los testimonios publicados, su presencia en el barrio era prácticamente inexistente y no se habrían encontrado registros de escolarización.
Algunos vecinos recordaron haber visto ocasionalmente a los chicos en las ventanas o en el patio de la vivienda. Sin embargo, esas apariciones fueron cada vez menos frecuentes hasta desaparecer.
Una de las situaciones que llamó la atención fue el relato de un niño que habría visto a una de las chicas saludándolo desde una ventana. Para los habitantes de la cuadra, la falta de interacción de los adolescentes y el aislamiento prolongado constituían señales preocupantes.
La esposa del acusado también era vista en ocasiones detrás de una ventana. Una vecina relató que solía permanecer mirando hacia el horizonte y que no respondía cuando la saludaban.
Las aberturas cubiertas, la escasa actividad durante el día y los pedidos de comida que llegaban generalmente por la noche reforzaron las sospechas sobre las condiciones en las que vivían los integrantes de la familia.
La denuncia formal fue presentada el 10 de octubre, luego de que vecinos manifestaran su preocupación por el aislamiento de la mujer y sus hijos.
Posteriormente, intervino el Equipo Técnico Interdisciplinario del Juzgado de Familia, cuyos integrantes intentaron ingresar a la vivienda para evaluar la situación y entrevistar a sus ocupantes. Sin embargo, según informó el Ministerio Público Fiscal de Chubut, Battista les habría impedido el acceso.
Ante esa situación, se elaboró un informe de riesgo y se solicitó una intervención urgente de la Justicia.
El allanamiento se concretó el jueves 22 de octubre, con la participación de personal policial, equipos municipales, profesionales de Salud Mental y peritos médicos. Durante el procedimiento, las autoridades encontraron a la mujer y a sus tres hijos en condiciones de vulnerabilidad y los retiraron de la propiedad para garantizar su protección.
Tras el operativo, los cuatro quedaron bajo asistencia profesional, con evaluaciones médicas, psicológicas y psiquiátricas.
Battista fue detenido e imputado por presuntos delitos vinculados con la privación ilegítima de la libertad y el abandono de persona agravado por el vínculo, de acuerdo con la información difundida sobre la causa.
La Justicia dispuso diez días de prisión preventiva, medida que fue confirmada tras una revisión judicial. Durante ese período, la Fiscalía buscará reunir pruebas, avanzar con las declaraciones testimoniales y establecer las circunstancias en las que habría vivido la familia.
Además, la procuradora de fiscalía Cecilia Bagnato indicó que será necesaria una evaluación psiquiátrica del acusado para determinar su condición y establecer si es imputable.
Por su parte, el abogado defensor, Daniel Sandoval, sostuvo que Battista se habría recluido con su familia después de atravesar presuntas amenazas y un episodio de violencia relacionado con su actividad científica. La defensa rechaza que el hombre haya maltratado a su esposa y a sus hijos y plantea una versión diferente sobre la dinámica familiar.
Estas afirmaciones forman parte de la postura de la defensa y deberán ser contrastadas con las pruebas que se incorporen al expediente.
La investigación continúa abierta para determinar qué ocurrió durante los años de aislamiento, cuáles eran las condiciones reales de vida de la mujer y sus hijos y si existió una privación de sus derechos y de su libertad.
El caso generó conmoción en Esquel y volvió a poner el foco en la importancia de las alertas comunitarias ante situaciones prolongadas de aislamiento y posible vulneración de derechos dentro del ámbito familiar.