Economía I24 25 de octubre de 2026

Pese a las plagas, la Argentina se posiciona como líder del mercado mundial de maíz

Con exportaciones que podrían alcanzar cifras récord durante la campaña 2025/26, el país aprovecha las dificultades logísticas de Ucrania y la menor oferta exportable de Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, el avance del gusano cogollero y los antecedentes de la chicharrita mantienen en alerta al sector agrícola.

La Argentina logró consolidar una posición destacada en el mercado mundial de maíz, impulsada por una cosecha abundante, un ritmo comercial acelerado y las dificultades que atraviesan algunos de sus principales competidores. Este escenario permitió que el cereal nacional ganara terreno en destinos internacionales donde habitualmente compite con la producción de Estados Unidos, Brasil y Ucrania.

De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las exportaciones argentinas de maíz entre marzo y octubre de 2026 podrían alcanzar las 34,2 millones de toneladas, superando el récord previo de 32,5 millones registrado durante el mismo período de la campaña 2020/21.

Además, los embarques previstos para octubre podrían llegar a 3,9 millones de toneladas, un volumen que representa un incremento del 67% respecto del promedio histórico para ese mes.

Las perspectivas también son favorables para el cierre de la campaña. Las ventas externas ya registradas rondan los 39 millones de toneladas, mientras que las exportaciones totales podrían aproximarse a los 45 millones.

Uno de los factores que favorecen a la Argentina es la situación de sus competidores internacionales.

En Ucrania, los ataques rusos y las restricciones para operar en los puertos del mar Negro dificultan la salida de granos. Según los datos citados por la BCR, el país europeo habría exportado apenas 138.000 toneladas de maíz durante octubre, muy por debajo de los más de 1,5 millones de toneladas que suele colocar en el mercado internacional en ese mes.

Brasil, por su parte, redujo sus envíos al exterior. Entre marzo y septiembre exportó poco más de 13,9 millones de toneladas, un volumen 32% inferior al promedio de los últimos años. Una de las razones es el crecimiento de la demanda interna para producir biocombustibles, que absorbe una proporción cada vez mayor de la cosecha.

En Estados Unidos también influye el consumo industrial, especialmente la fabricación de etanol. Aunque sus exportaciones se mantuvieron firmes durante septiembre, la demanda doméstica limita parte de la disponibilidad del cereal para abastecer otros mercados.

Esta combinación de factores favorece la competitividad argentina y le permite ganar presencia en países de Europa y Asia. En algunos destinos, los precios del maíz nacional presentan ventajas superiores al 5% frente al segundo proveedor más competitivo, según el análisis de la entidad rosarina.

El buen desempeño comercial convive con una situación sanitaria que genera preocupación en distintas regiones agrícolas del país.

El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) se convirtió en una de las principales amenazas para los lotes de maíz, con reportes de ataques en el norte argentino y en provincias como Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.

La plaga se alimenta de las hojas y del cogollo de las plantas, especialmente durante las primeras etapas de desarrollo, y puede afectar su crecimiento y rendimiento. En lotes con ataques severos, las pérdidas potenciales pueden ser muy importantes.

La situación se vuelve más compleja ante las señales de resistencia a determinadas tecnologías biotecnológicas utilizadas para controlar insectos. Esto obliga a los productores a intensificar los monitoreos y revisar las estrategias de manejo para evitar que los tratamientos pierdan eficacia.

Los especialistas destacan la importancia de detectar los primeros síntomas y realizar intervenciones oportunas, ya que las larvas que ingresan al cogollo quedan más protegidas frente a los insecticidas.

Otra de las amenazas que condiciona las decisiones del sector es la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), insecto vector de patógenos asociados al achaparramiento del cultivo.

Durante la campaña 2023/24, la expansión de esta plaga provocó importantes daños productivos y obligó a revisar las estrategias de siembra y control. La cosecha, que inicialmente se proyectaba en 61 millones de toneladas, terminó reduciéndose a unos 46,5 millones.

En la campaña actual, los relevamientos muestran una disminución de las poblaciones en las principales regiones productivas, una señal favorable para el desarrollo del cultivo. Sin embargo, los especialistas advierten que la vigilancia debe continuar, especialmente en las zonas donde el insecto encuentra condiciones para sobrevivir entre campañas.

Entre las medidas recomendadas se encuentran el monitoreo sistemático, la revisión de los lotes desde la emergencia y la eliminación de plantas voluntarias de maíz, conocidas como maíces guachos, que pueden funcionar como refugio para la plaga y los patógenos que transmite.

La Argentina atraviesa una oportunidad comercial importante, con perspectivas de exportación que podrían marcar nuevos récords y una posición competitiva frente a los principales proveedores mundiales.

No obstante, la continuidad de este escenario dependerá tanto de la evolución de los mercados internacionales como de la capacidad de los productores para controlar las amenazas sanitarias que afectan al cultivo.

Mientras las dificultades logísticas de Ucrania y la mayor demanda interna de Brasil y Estados Unidos favorecen las ventas argentinas, el gusano cogollero y la chicharrita recuerdan que el resultado final de la campaña también se define en los campos.