Actualidad I24 10 de octubre de 2026

Terremoto de magnitud 7,6 sacudió Panamá: por qué se sintió durante varios segundos y qué se sabe sobre su origen

El fuerte sismo registrado el viernes 9 de octubre en la península de Azuero se percibió en distintas regiones de Panamá y Costa Rica. Especialistas investigan si se originó en el contacto entre placas tectónicas o en una falla local, mientras advierten que podrían producirse nuevas réplicas.

Un terremoto de magnitud 7,6 sacudió Panamá el viernes 9 de octubre y generó preocupación en distintas regiones del país, además de sentirse en Costa Rica. Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la duración de las sacudidas, que se prolongaron durante varios segundos y provocaron evacuaciones preventivas en distintos edificios.

El movimiento sísmico se registró a las 12:56, hora local, y tuvo su epicentro en la península de Azuero, en el sur de Panamá. De acuerdo con las primeras estimaciones, fue un sismo superficial, una característica que, sumada a su elevada magnitud, favoreció que las vibraciones se percibieran en una extensa zona.

La duración percibida del terremoto se explica, en parte, por la manera en que las ondas sísmicas se desplazan por el interior de la Tierra. Estas ondas no viajan todas a la misma velocidad, por lo que pueden llegar de forma escalonada a los lugares más alejados del epicentro.

El sismólogo Leopold Linkimer, de la Red Sismológica Nacional de Costa Rica, explicó que esta diferencia en los tiempos de llegada puede hacer que el movimiento parezca más prolongado para quienes se encuentran a cientos de kilómetros del punto de origen.

Mientras que cerca del epicentro la sacudida puede sentirse de manera más concentrada, en zonas distantes las distintas ondas llegan en momentos sucesivos, extendiendo la percepción del fenómeno.

Los especialistas analizan distintas posibilidades para determinar qué estructura geológica provocó el terremoto. Una de las hipótesis apunta a la interacción entre la placa de Nazca y la microplaca de Panamá, cuyos movimientos acumulan tensiones que pueden liberarse de manera repentina.

Otra posibilidad es que el sismo se haya originado en una falla local, particularmente en el sistema de fallas de Azuero-Soná, una estructura geológica que atraviesa la región donde se localizó el epicentro.

Las fallas son fracturas de la corteza terrestre cuyos bloques pueden desplazarse entre sí. Cuando la presión acumulada supera la resistencia de las rocas, se libera energía en forma de ondas sísmicas que producen el temblor.

Por el momento, los investigadores continúan analizando los registros para establecer con mayor precisión el mecanismo que desencadenó el movimiento. Los estudios posteriores permitirán determinar la ubicación de la ruptura y precisar sus características.

El terremoto provocó evacuaciones y daños en algunas construcciones. También se informaron interrupciones del suministro eléctrico en distintas provincias y dificultades en algunos servicios de agua potable.

Aunque inicialmente no se habían confirmado víctimas fatales, las autoridades continuaban evaluando las consecuencias del fenómeno y revisando el estado de las estructuras afectadas.

Tras el movimiento principal, se registraron numerosas réplicas. Los especialistas señalaron que pueden continuar durante horas, días, semanas o incluso meses, aunque no es posible anticipar con exactitud cuándo ocurrirán ni cuál será su magnitud.

El episodio volvió a poner en evidencia la complejidad tectónica de Centroamérica, una región donde interactúan distintas placas y fallas geológicas. Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades mantienen el seguimiento de la actividad sísmica y recomiendan respetar las indicaciones de los organismos de protección civil.