Ciencia y tecnología Redacción I24 04 de octubre de 2026

IA contra el cambio climático: NASA e IBM analizan la Tierra desde el espacio

La inteligencia artificial comenzó a transformar la manera en que científicos e investigadores estudian el cambio climático. A partir de décadas de información recopilada por satélites, la NASA e IBM desarrollaron modelos capaces de procesar enormes cantidades de datos y detectar patrones relacionados con transformaciones ambientales, deforestación, calor extremo y fenómenos meteorológicos.

La tecnología permite analizar imágenes y registros obtenidos desde el espacio para estudiar cambios en el uso del suelo y monitorear regiones afectadas por distintos fenómenos climáticos. Los avances fueron presentados en el marco de una exhibición sobre inteligencia artificial y medioambiente en The Tech Interactive, un museo de ciencia y tecnología de San José, California.

Uno de los desarrollos se aplica en Kenia, donde los modelos geoespaciales permiten realizar un seguimiento de la reforestación y de las modificaciones en el territorio. El país busca aumentar su cobertura arbórea del 12% al 30% para 2032 y la inteligencia artificial puede ayudar a monitorear desde el espacio el avance de esos trabajos, además de estimar la biomasa de las áreas analizadas.

La tecnología también se utiliza para estudiar las llamadas islas de calor urbanas. En Johannesburgo, Sudáfrica, los modelos permiten identificar con mayor precisión los sectores de la ciudad que registran temperaturas más elevadas que las zonas rurales cercanas. Esta información puede servir para localizar a las poblaciones más vulnerables, planificar espacios verdes y desarrollar medidas destinadas a reducir el impacto del calor extremo.

En 2024, la colaboración entre la NASA e IBM incorporó además un modelo geoespacial orientado al tiempo y el clima. La herramienta puede utilizarse para analizar patrones meteorológicos, seguir tormentas, mejorar pronósticos y estudiar fenómenos extremos como los huracanes, con información localizada y de mayor resolución.

Uno de los objetivos del proyecto es aprovechar el enorme volumen de información que los satélites acumularon durante décadas. Mediante inteligencia artificial, esos registros pueden ser procesados para encontrar patrones que serían difíciles de identificar de manera convencional y aportar nuevas herramientas para comprender la evolución del clima.

Además, parte de estos desarrollos se encuentra disponible mediante plataformas de código abierto como Hugging Face, lo que permite que investigadores de distintas partes del mundo puedan acceder a los modelos, adaptarlos y utilizarlos en sus propios estudios.

Desde el monitoreo de la deforestación y la reforestación hasta la detección de islas de calor y el análisis de tormentas y huracanes, la iniciativa de NASA e IBM busca convertir décadas de observaciones de la Tierra en información útil para comprender mejor los efectos del cambio climático y anticipar algunos de sus impactos.