Actualidad I24 17 de septiembre de 2026

Compró un huevo de oro por US$ 13.000 para fundirlo y descubrió que era una pieza imperial valuada en millones

Un comerciante de metales adquirió la pieza con la intención de fundirla y vender el oro. Sin embargo, años después descubrió que se trataba de un huevo de Pascua imperial creado por la prestigiosa Casa Fabergé, cuyo valor se estimaba en decenas de millones de dólares.

Una compra que terminó siendo un descubrimiento histórico

Un hombre de Estados Unidos compró un huevo de oro por aproximadamente US$ 13.000, convencido de que podía obtener ganancias al fundirlo y comercializar sus materiales. Lo que no imaginaba era que había adquirido una pieza de gran valor histórico y artístico.

Durante años, el objeto permaneció en su cocina, después de que varios compradores rechazaran la oferta porque consideraban que su precio era demasiado elevado.

La historia cambió cuando el comerciante decidió investigar las inscripciones que tenía el huevo. Entre ellas, encontró el nombre de Vacheron Constantin, una reconocida firma suiza de relojería, lo que lo llevó a buscar información en internet.

Fue entonces cuando descubrió una fotografía que coincidía con la pieza que tenía en su poder. El huevo había sido elaborado por la Casa Fabergé, una de las firmas de joyería más prestigiosas del antiguo Imperio ruso.

Una pieza vinculada a la familia imperial rusa

Los huevos de Pascua de Fabergé fueron creados entre finales del siglo XIX y comienzos del XX para la familia imperial rusa y otros miembros de la aristocracia.

La pieza hallada por el comerciante era el denominado Tercer Huevo Imperial, una joya que se creía perdida y que había sido elaborada en 1887 por encargo del zar Alejandro III para su esposa, la emperatriz María Fiódorovna.

El huevo escondía un reloj de oro de la reconocida marca Vacheron Constantin y estaba decorado con piedras preciosas.

Tras confirmar el hallazgo, expertos en arte y antigüedades verificaron su autenticidad. El objeto fue adquirido posteriormente por un coleccionista privado y exhibido públicamente en Londres en 2014, después de permanecer desaparecido durante más de un siglo.

La pieza llegó a ser valuada en decenas de millones de dólares, convirtiéndose en uno de los descubrimientos más sorprendentes del mundo de las antigüedades.

Lo que comenzó como una compra de oro para fundir terminó siendo el hallazgo de una joya histórica vinculada a la Rusia imperial.