Política I24 29 de agosto de 2026

El peronismo busca salir de su laberinto: Kicillof apuesta a construir liderazgo mientras crecen las señales de unidad

Las distintas corrientes del peronismo comenzaron a bajar el tono de la interna y a priorizar la construcción de una alternativa para 2027. Axel Kicillof mantiene su estrategia de acercamiento con la sociedad, mientras el resto del espacio analiza cómo resolver la candidatura y alcanzar un acuerdo electoral.

El peronismo atraviesa una etapa de relativa calma después de varios meses de fuertes disputas internas. Las principales corrientes del espacio comenzaron a moderar sus enfrentamientos y a multiplicar reuniones y gestos destinados a construir una eventual unidad de cara a las elecciones de 2027.

La pausa en la interna tiene especial relevancia en la provincia de Buenos Aires, aunque también alcanza a otros distritos. Según el análisis de Infobae, el enfrentamiento entre los distintos sectores había generado un desgaste político y una pérdida de credibilidad frente a la sociedad.

En ese contexto, Axel Kicillof eligió una estrategia particular: evitar responder públicamente a las críticas provenientes del kirchnerismo y concentrarse en fortalecer su propio espacio político, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). El gobernador bonaerense busca ampliar esa estructura y darle alcance nacional.

El gobernador tiene definido un camino dividido en dos momentos. Durante este año, su objetivo es construir cercanía con la sociedad antes que profundizar los acuerdos con los dirigentes del peronismo.

La apuesta consiste en mostrarse como un candidato surgido de la propia ciudadanía y no únicamente de las negociaciones internas. Para eso, Kicillof sostiene una agenda basada en recorridas de gestión, encuentros con militantes y un discurso fuertemente crítico contra el gobierno de Javier Milei.

La segunda etapa llegará en 2027, cuando comiencen las definiciones electorales. Allí el mandatario bonaerense deberá negociar con el resto de los sectores del peronismo para determinar si será candidato mediante una eventual PASO o si podrá convertirse en el postulante de consenso.

Para entonces, Kicillof buscará llegar con una estructura política consolidada y con buenos números en las encuestas. Su principal argumento será, según el análisis, su nivel de competitividad electoral.

La interna todavía no está cerrada. Aunque el tono de las disputas disminuyó, persisten diferencias entre el sector de Kicillof y el kirchnerismo.

Cristina Kirchner continúa siendo una figura con capacidad para influir en una eventual elección interna. Dentro del peronismo consideran que su respaldo podría modificar significativamente las posibilidades electorales de un candidato, aunque todavía no está claro cuál será su posición definitiva.

En ese escenario también aparece Sergio Massa, quien busca ocupar un lugar central en la construcción de una eventual unidad. Su participación podría ser determinante para articular a diferentes sectores, tal como ocurrió en 2019 con la conformación de una coalición peronista que terminó recuperando el poder.

Máximo Kirchner y los gobernadores de Fuerza Patria también serán protagonistas de las negociaciones que deberán definir el futuro electoral del espacio.

Uno de los principales interrogantes es cómo se resolverá la candidatura presidencial. Entre las alternativas aparecen una PASO con varios candidatos, una primaria entre dos postulantes, una mesa amplia de negociación o incluso una interna partidaria abierta.

La coincidencia que parece comenzar a consolidarse es que todos los sectores del peronismo deberían permanecer dentro de un mismo espacio electoral.

La idea es evitar que las diferencias internas terminen provocando la división del voto opositor. Por eso, aunque todavía existen fuertes discusiones sobre el liderazgo y las candidaturas, empieza a instalarse un principio común: competir dentro de una misma estructura y resolver las diferencias mediante algún mecanismo de acuerdo o elección interna.

De esta manera, el peronismo intenta dejar atrás una etapa marcada por las disputas entre sus principales dirigentes y comenzar a construir una alternativa competitiva para 2027. El desafío será transformar esta tregua en una verdadera estrategia de unidad y, al mismo tiempo, definir quién tendrá el liderazgo del espacio.