Cuatro de cada diez jóvenes argentinos que tomaron crédito están en mora: crece la preocupación por las deudas fuera de los bancos
Un relevamiento basado en datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reveló un fuerte deterioro en la capacidad de pago de los hogares y puso el foco especialmente en los jóvenes. Casi cuatro de cada diez personas de entre 18 y 29 años que accedieron a crédito se encuentran actualmente en situación de mora.
El análisis, realizado a partir de microdatos de la Central de Deudores del BCRA correspondientes a junio y de información de los 24 meses anteriores, muestra que el problema no se limita a los bancos tradicionales. Una parte importante de los incumplimientos se concentra en entidades no financieras, como billeteras virtuales y otros prestamistas digitales.
Según los datos analizados, apenas el 40% de las personas de entre 18 y 29 años accede al crédito formal. Dentro de ese grupo, casi cuatro de cada diez presentan atrasos en sus pagos.
La situación es todavía más delicada entre quienes se financiaron exclusivamente a través de entidades no financieras: allí, la proporción de jóvenes en mora llega al 50%.
El fenómeno refleja un cambio en la forma en que muchas personas acceden al financiamiento. Las billeteras digitales y las plataformas de crédito ampliaron el acceso a préstamos y financiación, pero también incorporaron al sistema a personas con ingresos más inestables y menor capacidad para afrontar cuotas.
El deterioro no afecta solamente a los jóvenes. En los últimos 24 meses, la cantidad de personas en mora pasó de 2,4 millones a 5,8 millones, lo que representa un incremento de 3,4 millones de personas.
El crecimiento se explica principalmente por quienes tomaron créditos exclusivamente con entidades no financieras, segmento que incorporó alrededor de 1,8 millones de nuevos morosos. A esto se sumó otro millón de personas que acumularon atrasos tanto con bancos como con entidades no financieras.
En paralelo, la cantidad de personas con algún tipo de financiamiento formal pasó de 17,1 millones a 20,7 millones durante los últimos dos años. Es decir, aumentó el acceso al crédito, pero también creció de manera significativa la cantidad de personas que no logra cumplir con sus obligaciones.
Los bancos concentran el dinero, pero no todos los morosos están allí
Uno de los aspectos que destaca el informe es la diferencia entre cantidad de deudores y volumen de dinero adeudado.
Los bancos tradicionales concentran el mayor monto de dinero impago. Sin embargo, fuera del sistema bancario aparecen algunas de las tasas de incumplimiento más elevadas.
En este escenario, las billeteras virtuales adquirieron un papel cada vez más importante dentro del sistema financiero. Sin embargo, el relevamiento advierte que Mercado Pago, pese a ser una de las plataformas más mencionadas en el debate sobre endeudamiento, representa una porción relativamente pequeña del monto total de deuda en mora.
El informe también muestra que una parte considerable de los morosos mantiene deudas relativamente bajas. El 17% debía menos de $100.000, mientras que casi el 40% adeudaba menos de un salario mínimo, establecido actualmente en $376.600.
Esto demuestra que la morosidad no necesariamente está vinculada con grandes préstamos. En muchos casos, se trata de pequeñas obligaciones acumuladas que terminan superando la capacidad de pago de los hogares.
El crecimiento de los atrasos aparece así como una señal de la presión que atraviesan muchas familias: el crédito se convirtió en una herramienta para sostener el consumo y afrontar gastos, pero para una parte de la población terminó transformándose en una nueva fuente de dificultades financieras.
El escenario plantea además un desafío particular para los jóvenes, que pueden comenzar su vida financiera con antecedentes negativos y enfrentar posteriormente mayores dificultades para acceder a nuevos préstamos o conseguir mejores condiciones de financiamiento.
La radiografía de la deuda deja, de esta manera, un dato central: el problema de la morosidad ya no está concentrado exclusivamente en los bancos y afecta con especial fuerza a quienes recién comienzan a construir su historial financiero.