Internacional I24 24 de agosto de 2026

Madre venezolana le hizo creer a su hija que estaban en un campamento, pero estaban detenidas por ICE

Una mujer venezolana y su hija de seis años permanecieron durante seis semanas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), en un centro de detención de Texas. Para proteger emocionalmente a la niña, la madre decidió hacerle creer que ambas estaban de viaje en un campamento de verano.

Génesis Torres y su hija Martina fueron ingresadas al Centro de Procesamiento de Dilley, en Texas, luego de ser detenidas en circunstancias que todavía no fueron esclarecidas. Según el relato de la mujer, el lugar presentaba condiciones que consideró insalubres y llegó a compartir una habitación con otras cinco madres y sus respectivos hijos.

Durante su permanencia, la pequeña cumplió seis años. Sin embargo, la celebración estuvo lejos de ser la esperada. Su madre intentaba mantenerla alejada de la realidad de la detención y le decía que estaban en un campamento. Aun así, la niña comenzó a percibir el ambiente que las rodeaba.

“Mami, aquí la gente está muy triste. ¿Por qué la gente llora?”, le preguntó Martina en una de las ocasiones, según contó Torres a Univision.

La madre también denunció que durante unas tres semanas permanecieron en una habitación donde había cucarachas. En el sector donde estaban alojadas había alrededor de 80 familias y, según su relato, muchas de ellas terminaron siendo deportadas.

Después de aproximadamente un mes y medio, Torres y su hija recuperaron la libertad tras las gestiones realizadas por el congresista Mario Díaz-Balart, quien intervino en el caso y confirmó públicamente que ambas habían sido liberadas y pudieron reunirse con familiares en Miami.

Además, documentos citados por Univision indican que el 9 de julio la mujer y la niña habían presentado una petición de habeas corpus ante una corte federal de Texas para cuestionar su detención.

De regreso en su hogar, la familia organizó una celebración para compensar el cumpleaños que Martina no pudo tener durante el encierro. Sin embargo, la experiencia dejó consecuencias emocionales en la menor: según relató su madre, actualmente tiene temores nocturnos, duerme con una luz encendida y le pide constantemente que no la deje sola.

Martina ya retomó sus clases en el condado de Miami-Dade, mientras su madre intenta reconstruir su vida cotidiana después de las seis semanas que ambas pasaron bajo custodia federal.