Construyeron en Suiza la estructura impresa en 3D más grande del mundo
Una impresionante torre de 30 metros de altura y cinco pisos se convirtió en la estructura impresa en 3D más alta del mundo. Se encuentra en el pequeño pueblo de Mulegns, en los Alpes suizos, y fue desarrollada mediante una combinación de arquitectura, ingeniería y tecnología robótica.
La construcción se llama Tor Alva, que significa “Torre Blanca”, y fue diseñada por los arquitectos Michael Hansmeyer y Benjamin Dillenburger, en colaboración con la ETH Zúrich. Su estructura está compuesta por 32 columnas de hormigón, cada una con una geometría diferente y una característica forma de Y.
A diferencia de una construcción tradicional, la torre fue realizada mediante impresión 3D de hormigón. La tecnología permitió crear formas complejas y reducir la necesidad de utilizar moldes convencionales, demostrando las posibilidades que ofrece la fabricación robótica aplicada a la arquitectura.
Una torre que puede desmontarse
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que Tor Alva no fue pensada como una construcción permanente. Su diseño modular permite desmontarla y trasladarla después de cumplir su ciclo de utilización.
La torre fue concebida como un espacio destinado a eventos culturales, musicales y teatrales, por lo que además de representar un avance tecnológico busca convertirse en un nuevo punto de encuentro para la pequeña localidad suiza.
El proyecto comenzó a construirse en 2026 y alcanzó las 32 columnas previstas, consolidándose como un nuevo referente de la arquitectura impresa en 3D.
La impresión 3D cambia la construcción
El desarrollo de Tor Alva demuestra cómo la impresión 3D puede utilizarse para levantar estructuras de grandes dimensiones y con diseños que serían mucho más complejos de ejecutar mediante métodos tradicionales.
La tecnología permite fabricar componentes con gran precisión y explorar nuevas formas arquitectónicas, mientras que la utilización de sistemas robóticos abre la puerta a construcciones más eficientes y adaptables.
Con sus 30 metros de altura, la Torre Blanca se convirtió así en una muestra del futuro de la construcción: una edificación que combina hormigón, robots y diseño digital en pleno corazón de los Alpes suizos.